Mujeres algueras de Biobío diseñan trampas de pesca que reducen la captura incidental del chungungo
Las mujeres algueras del golfo de Arauco, en la región chilena del Biobío, diseñaron nuevas trampas de pesca para favorecer una mejor convivencia entre la actividad pesquera y el chungungo, una nutria marina endémica de Chile y Perú que se encuentra catalogada en peligro de extinción.
La pesca artesanal constituye una fuente de sustento para miles de familias en la región del Biobío. Sin embargo, esta actividad también puede generar impactos sobre la biodiversidad marina, entre ellos la captura incidental del chungungo (Lontra felina), una de las especies más amenazadas de la costa del Pacífico suroriental.
Con el objetivo de reducir este problema y contribuir a la conservación tanto de los ecosistemas marinos como de los medios de vida tradicionales, un grupo de mujeres recolectoras de orilla desarrolló trampas de pesca de bajo impacto que disminuyen el riesgo de captura accidental de chungungos y de otras especies marinas.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Chungungo y financiada por el Fondo Costero de Costa Humboldt, entidad que apoya proyectos de desarrollo sostenible en comunidades costeras. En un sector donde el diseño de artes de pesca ha estado históricamente liderado por hombres, el proyecto busca visibilizar el papel de las mujeres como agentes de innovación, conservación y desarrollo sostenible.
Pesca, conservación y liderazgo femenino
Uno de los principales atributos de esta iniciativa es que las propias recolectoras de orilla participan activamente en el diseño de las soluciones, integrando su experiencia cotidiana en el mar con conocimientos científicos y metodologías de innovación participativa. De esta manera, el conocimiento tradicional y la ciencia se complementan para desarrollar propuestas adaptadas a las necesidades del territorio.
Durante los últimos meses, las participantes completaron un proceso de formación que incluyó talleres sobre biodiversidad costera, ecosistemas marinos, especies protegidas, creatividad, prototipado y diseño colaborativo, además de salidas a terreno para conocer y valorar la biodiversidad de su entorno.
“Queremos demostrar que quienes viven del mar también pueden ser protagonistas de su conservación. Las soluciones más efectivas surgen cuando la ciencia dialoga con el conocimiento que las comunidades han construido durante generaciones”, señalaron desde la Fundación Chungungo.
Como parte del proyecto, también se prepara una publicación comunitaria que recopilará recetas tradicionales, relatos y memorias vinculados al mar, con el propósito de poner en valor el patrimonio cultural costero y reconocer el rol histórico que las mujeres han desempeñado en las caletas del Biobío.







