El Niño podría reducir hasta 50% la disponibilidad de atún patudo en Ecuador

El calentamiento del mar asociado con El Niño podría reducir entre 30% y 50% la disponibilidad de atún patudo, también conocido como bigeye u ojo grande, en aguas ecuatorianas, según las proyecciones del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-ERFEN).

El informe advierte que, si persisten las actuales condiciones cálidas en el Pacífico ecuatorial, varias especies de interés comercial podrían modificar su distribución, disminuir su presencia en las zonas habituales de captura o, en algunos casos, encontrar condiciones favorables para aumentar su disponibilidad.

El atún patudo es una de las especies que enfrenta el escenario más adverso. Su posible disminución se vincula con el aumento de la temperatura del mar y los cambios que este provoca en el hábitat, la distribución y el comportamiento de las especies marinas.

El aleta amarilla podría desplazarse

El atún aleta amarilla tendría una respuesta diferente. El reporte no anticipa una reducción porcentual de su disponibilidad, pero sí prevé que el recurso se desplace hacia aguas más profundas.

Ese movimiento podría modificar las zonas de pesca y elevar la dificultad o los costos de captura, ya que las embarcaciones tendrían que ajustar sus operaciones a la nueva ubicación del recurso.

En contraste, el atún barrilete podría beneficiarse de las condiciones más cálidas y aumentar su disponibilidad. El documento también identifica posibles efectos favorables para especies como el dorado y el camarón marino, conocido también como langostino.

Pelágicos pequeños, bajo presión

Además de los atunes, El Niño podría afectar a peces pelágicos pequeños, fundamentales para la actividad pesquera y el consumo local. La macarela, la pinchagua, el chuhueco y las sardinas figuran entre las especies que podrían reducir su disponibilidad si el calentamiento del mar se mantiene.

Estas especies conforman una pesquería relevante para Ecuador. En 2024, los desembarques de peces pelágicos pequeños alcanzaron cerca de 147.045 toneladas, de acuerdo con datos del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP). La macarela representó aproximadamente el 20% de ese volumen.

Una menor presencia de estas especies no implica necesariamente un desabastecimiento inmediato en los mercados, pero sí puede alterar el volumen de captura, la planificación de la flota y la disponibilidad de materia prima para comercializadores y procesadores.

Un océano más cálido

El aumento de la temperatura superficial del mar es uno de los factores centrales detrás de estos cambios. En la última semana analizada, la anomalía térmica alcanzó hasta +2,9 °C en la región Niño 3.4, situada en el Pacífico central.

En la región Niño 1+2, ubicada en el Pacífico oriental frente a Ecuador y Perú, la anomalía llegó hasta +4,5 °C.

Estas cifras no significan que todo el mar ecuatoriano se haya calentado en esa misma magnitud. Se trata de desviaciones respecto de los valores normales de referencia para cada región del Pacífico. Sin embargo, reflejan condiciones suficientemente cálidas como para alterar el hábitat y la distribución de los recursos pesqueros.

 

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