China prohibió la pesca en el Yangtsé durante una década: Cinco años después, la población de peces se duplicó
China prohibió en 2021 la pesca comercial durante diez años en el río Yangtsé, sus principales afluentes y los lagos conectados a la cuenca. Cinco años después, la medida comenzó a mostrar resultados: el volumen de recursos pesqueros monitoreado en el cauce principal del río se duplicó frente a los niveles registrados antes de la veda.
La restricción abarca unos 6.300 kilómetros del Yangtsé y fue aplicada como respuesta a décadas de sobrepesca, contaminación, urbanización y construcción de represas, factores que deterioraron uno de los principales ecosistemas de agua dulce del mundo.
Un estudio publicado en la revista Science, liderado por Fangyuan Xiong, concluyó que la suspensión de la pesca logró frenar cerca de 70 años de pérdida continua de biodiversidad. Los investigadores registraron mejoras en la biomasa, la diversidad de especies y la condición corporal de los peces.
Una recuperación visible
Entre 2021 y 2025, el monitoreo de la cuenca registró 351 especies de peces nativos, 43 más que en el período 2017-2020, previo al inicio de la prohibición.
El avance no solo se explica por una mayor cantidad de peces. La investigación identificó poblaciones más abundantes, mayor diversidad biológica y ejemplares en mejores condiciones físicas, señales de que varias especies pudieron recuperar parte de sus ciclos de reproducción tras la reducción de la presión pesquera.
La medida, sin embargo, no puede revertir las pérdidas ocurridas antes de su aplicación. El delfín de río chino, o baiji, y el pez espátula chino continúan extintos. El desafío ahora es proteger a especies que aún sobreviven, como el esturión del Yangtsé y la marsopa sin aleta del Yangtsé.
El costo social de la prohibición
La veda obligó a retirar de la actividad unas 111.000 embarcaciones y afectó a alrededor de 231.000 pescadores que dependían del río para subsistir.
Según cifras del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, 141.000 pescadores encontraron empleo en otras actividades, cerca de 220.000 recibieron cobertura mediante programas de seguro de pensión y unas 12.000 personas en situación de mayor vulnerabilidad accedieron a asistencia temporal.
La prohibición forma parte de la estrategia conocida como Gran Protección del Río Yangtsé, que también contempla controles sobre la contaminación industrial, restricciones a la extracción de arena y programas de repoblación de especies.
El caso del Yangtsé muestra que una intervención drástica, acompañada por apoyo social y políticas de restauración, puede comenzar a revertir una crisis ecológica que parecía irreversible.







