Jurel se aleja de la costa: Experto atribuye su desplazamiento a El Niño y al cambio climático
El desplazamiento del jurel hacia aguas más profundas y latitudes más australes, impulsado por el calentamiento del océano asociado al fenómeno de El Niño y al cambio climático, estaría explicando la baja disponibilidad de esta especie en los principales puertos pesqueros de Chile, según el investigador Ciro Oyarzún, del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción.
La escasa presencia de jurel durante la actual temporada ha afectado la actividad pesquera y la producción en los puertos del Biobío y otras zonas del país, generando interrogantes sobre si la especie ha disminuido o simplemente ha cambiado de distribución.
De acuerdo con Oyarzún, los eventos de El Niño modifican las condiciones del océano y provocan respuestas naturales en las especies marinas.
“Cuando ocurren eventos de El Niño, ya sean moderados o intensos, como el denominado “Niño Godzilla”, las especies responden a estos cambios ambientales”, explicó el académico.
Añadió que el ingreso de aguas superficiales más cálidas obliga al jurel a desplazarse hacia el sur en busca de condiciones más favorables tanto para su supervivencia como para encontrar alimento.
Como ejemplo de este cambio en la distribución, recordó que recientemente se registró una importante captura de jurel en las cercanías de la isla de Chiloé, a más de 1.000 kilómetros al sur del Biobío, una zona donde tradicionalmente no se concentraban los principales cardúmenes.
Más profundo y más difícil de capturar
El investigador explicó que el calentamiento del mar no solo modifica la distribución geográfica de la especie, sino también su profundidad.
“Si normalmente el jurel se encuentra entre los 300 y 400 metros de profundidad, ahora puede descender varios cientos de metros adicionales. Al dispersarse los cardúmenes, la flota industrial deja de encontrarlos en sus zonas habituales y los pescadores artesanales, que generalmente no se alejan más de 30 o 40 millas de la costa, tampoco logran ubicarlos”, precisó.
Esta nueva distribución incrementa los costos de operación y reduce la rentabilidad de la pesquería, ya que las embarcaciones deben recorrer mayores distancias para localizar los cardúmenes.
El jurel no está desapareciendo
Respecto a una eventual desaparición del recurso, Oyarzún descartó ese escenario, aunque reconoció que existen desafíos para su conservación.
“Una cosa son los problemas de conservación y otra muy distinta es que el jurel desaparezca. La especie continúa presente en el océano, pero sus poblaciones están más dispersas, lo que hace que su captura deje de ser económicamente rentable”, afirmó.
El especialista explicó que recorrer cientos de millas náuticas y consumir grandes volúmenes de combustible para capturar pocas toneladas de jurel incrementa significativamente los costos de la actividad pesquera.
Asimismo, sostuvo que este fenómeno debe analizarse también desde la perspectiva del cambio climático, un factor que hace dos o tres décadas no ocupaba un lugar central en el debate científico ni en la gestión pesquera.
Finalmente, advirtió que el desplazamiento de las especies marinas podría intensificarse en los próximos años.
“Para las personas estos cambios pueden ser imperceptibles, pero para las especies marinas significan un corrimiento progresivo de su distribución hacia el sur. Especies que históricamente se capturaban frente a las costas de Coquimbo podrían establecerse cada vez más al sur del país si las condiciones del océano continúan modificándose”, concluyó.







