Explosivo informe sigue sacudiendo a la Armada de Chile por brindar servicios a la flota pesquera china
Un informe de investigación continúa generando repercusiones en Chile al cuestionar el apoyo logístico que la Armada chilena brinda, a través de ASMAR (Astilleros y Maestranzas de la Armada), a embarcaciones chinas, algunas de ellas vinculadas a actividades de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y a denuncias por presuntas violaciones de derechos humanos.
La investigación, titulada “Chile y la flota china de calamar de aguas distantes”, fue elaborada por Milko Schvartzman, coordinador de políticas oceánicas del Círculo de Políticas Ambientales. El documento sostiene que la prestación de servicios de mantenimiento, reparación y abastecimiento a estas embarcaciones plantea un posible conflicto de interés, debido a que la Armada de Chile, además de operar ASMAR, es la autoridad encargada de fiscalizar las actividades pesqueras en las aguas jurisdiccionales del país.
Según el informe, entre enero y septiembre de 2024 no se registraron recaladas de barcos pesqueros chinos en puertos chilenos. No obstante, desde octubre de ese año se produjo un marcado incremento que llevó a cerca de 200 recaladas, mientras que la Armada informó haber inspeccionado 117 embarcaciones con bandera china durante 2025.
El estudio también revela que los puertos chilenos se han convertido en un importante centro logístico para esta flota, donde los buques realizan reparaciones, mantenimiento, cambios de tripulación y reabastecimiento antes de continuar sus operaciones en el Pacífico Sur o dirigirse al Atlántico Sur para capturar calamar argentino.
Uno de los puntos más sensibles del informe es que entre las embarcaciones atendidas por ASMAR figuran los buques Fu Yuan Yu 7871 y Fu Yuan Yu 7872, sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presuntas violaciones de derechos humanos y utilización de trabajo forzoso.
Asimismo, Schvartzman cuestiona la eficacia del sistema de vigilancia marítima chileno. Basándose en datos del Sistema de Identificación Automática (AIS), imágenes satelitales del sensor VIIRS de la NASA y otras plataformas de monitoreo, el informe sostiene que entre seis y siete embarcaciones de la flota china habrían ingresado durante 2025 a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Chile realizando maniobras compatibles con actividades de pesca.
Por su parte, la Armada de Chile afirmó que no encontró evidencia concluyente de pesca ilegal. Sin embargo, el investigador sostiene que el monitoreo basado principalmente en el AIS presenta limitaciones, ya que este sistema puede ser desactivado por embarcaciones involucradas en actividades INDNR.
El informe también recoge las preocupaciones de organizaciones de pescadores artesanales de Chile, Perú y Ecuador, las cuales sostienen que la flota china captura el calamar gigante antes de que el recurso migre hacia las aguas jurisdiccionales de estos países, afectando la disponibilidad del recurso para las flotas locales.
Pero quizás el aspecto que más controversia ha generado es la aparente contradicción entre estas operaciones y la política internacional de Chile. Mientras el país impulsa su candidatura para albergar la Secretaría del Tratado de Alta Mar (BBNJ) y busca posicionarse como líder en gobernanza oceánica, el informe sostiene que continúa brindando apoyo logístico a una flota ampliamente cuestionada por presuntas actividades de pesca INDNR, denuncias laborales y sobreexplotación de recursos marinos.
Frente a este escenario, Schvartzman recomienda reforzar los controles de acceso portuario, revisar la política de servicios de ASMAR, integrar plenamente los sistemas internacionales de monitoreo de la SPRFMO, establecer una zona de amortiguamiento frente a la ZEE chilena y exigir el cumplimiento de normas laborales internacionales como requisito para el ingreso de embarcaciones extranjeras.







