El Niño altera la distribución del atún y la anchoveta, poniendo en riesgo la pesca y la acuicultura
El calentamiento anómalo del océano provocado por el fenómeno de El Niño está modificando la distribución de especies clave para la pesca, como el atún y la anchoveta, reduciendo su disponibilidad y afectando a dos de las principales cadenas productivas del sector pesquero.
Según Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería (CNP) de Ecuador, el atún, que representa entre el 80 % y el 85 % de la pesca de altura del país, es una de las especies más sensibles a los cambios de temperatura del mar.
“El atún es un pez tropical que se desplaza siguiendo las corrientes marinas y un rango óptimo de temperatura de entre 24 y 26 grados Celsius. Cuando las aguas se enfrían demasiado o se calientan por encima de ese rango, modifica su comportamiento y migra hacia otras zonas”, explicó Leone.
El dirigente señaló que, frente al actual calentamiento del océano, los atunes no solo se desplazan horizontalmente en busca de aguas más favorables, sino que también descienden a mayores profundidades. Mientras en condiciones normales suelen encontrarse entre los 30 y 35 metros de profundidad, actualmente pueden ubicarse hasta los 100 metros, dificultando su captura por parte de la flota pesquera.
Este cambio ya se refleja en los desembarques. De acuerdo con datos de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), las capturas de atún registran una caída superior al 13 % respecto al mismo periodo de 2025, una disminución que el sector considera significativa.
La situación también afecta a la pesca costera. Especies pelágicas como la anchoveta, la pinchagua, la macarela, la hojita, el pámpano y la botella han reducido considerablemente su presencia en las zonas habituales de pesca debido al calentamiento del mar, obligando a las autoridades ecuatorianas a establecer una veda entre el 1 de julio y el 9 de agosto para favorecer la recuperación de estos recursos.
En el caso de la anchoveta, el impacto trasciende la actividad extractiva. Esta especie constituye la principal materia prima para la elaboración de harina de pescado, insumo esencial en la producción de alimentos balanceados utilizados por la industria acuícola, especialmente en el cultivo de camarón.
“La escasez de anchoveta ha reducido la disponibilidad de harina de pescado, afectando simultáneamente a la pesca y a la acuicultura, dos sectores estratégicos para la economía ecuatoriana”, advirtió Leone.
El dirigente recordó que una situación similar se registró durante el evento de El Niño de 2023, aunque considera que el escenario actual es más severo debido a la mayor persistencia del calentamiento superficial del mar.
Según el monitoreo realizado por la Cámara Nacional de Pesquería, las anomalías de temperatura alcanzan actualmente alrededor de 1,2 °C por encima del promedio, con proyecciones de que podrían llegar a 1,6 °C, un nivel compatible con un evento de El Niño de intensidad moderada o moderadamente fuerte.
No obstante, Leone descartó, por el momento, que el fenómeno alcance la magnitud de los grandes episodios históricos, como los registrados en 1982-1983, 1997-1998 o 2015-2016, en los que las anomalías superaron los 3 °C.
Los especialistas coinciden en que, mientras persista el calentamiento del océano, tanto el atún como la anchoveta continuarán modificando su distribución y profundidad en busca de condiciones más favorables. Estos desplazamientos representan uno de los principales desafíos para la pesca en el Pacífico oriental, ya que reducen la disponibilidad de los recursos, incrementan los costos de operación y generan efectos en cadena sobre industrias como la producción de harina de pescado y la acuicultura.







