Las corrientes marinas son clave para la reproducción del atún rojo, revela estudio científico
Las corrientes marinas desempeñan un papel fundamental en la reproducción del atún rojo del Atlántico, ya que determinan la ubicación de las zonas donde esta especie deposita sus huevos y favorecen la supervivencia de sus larvas. Así lo revela un estudio liderado por el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y el Sistema de Observación Costero de Baleares (SOCIB).
La investigación concluye que las áreas de reproducción del atún rojo no se encuentran al azar, sino en lugares muy específicos donde las corrientes marinas ayudan a retener huevos y larvas, evitando que sean arrastrados hacia zonas menos favorables para su desarrollo. Uno de los principales ejemplos de este fenómeno es el archipiélago de Baleares, en el Mediterráneo occidental.
Los científicos explican que para que una zona sea adecuada para la reproducción del atún rojo deben coincidir varios factores: disponibilidad de alimento, temperaturas favorables para la supervivencia de las larvas y corrientes marinas que permitan mantenerlas dentro de un entorno seguro durante sus primeras etapas de vida.
Durante la temporada reproductiva, las corrientes del Mediterráneo occidental transportan partículas y organismos hacia las aguas de Baleares, creando condiciones especialmente favorables para el desarrollo de las larvas de atún rojo y de otras especies de grandes peces pelágicos.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores combinaron más de diez años de observaciones oceanográficas obtenidas en campañas científicas con simulaciones de alta resolución realizadas mediante modelos numéricos de circulación oceánica. El análisis abarcó el período comprendido entre 2009 y 2019.
Los resultados muestran que los patrones de retención de huevos y larvas se mantienen de manera constante a lo largo de los años, aunque presentan variaciones asociadas a cambios en las condiciones oceanográficas de la región. Uno de los factores más influyentes es el denominado Frente Balear, una estructura oceánica que separa masas de agua con diferentes características y cuya posición puede favorecer o dificultar la permanencia de huevos y larvas en las zonas de reproducción.
Según los investigadores, estas variaciones pueden influir directamente en el reclutamiento de nuevas generaciones de atún rojo y otras especies pelágicas, afectando la abundancia futura de sus poblaciones.
El estudio destaca además la importancia de combinar observaciones directas del océano con modelos numéricos avanzados para comprender procesos complejos que resultan difíciles de medir en el medio marino.
La investigación fue desarrollada en el marco de los proyectos Baleatún, Tunawave y Tunibal, con la participación de especialistas del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) y del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC).







