Récord de emisiones por incendios forestales en España desde 2003: Alerta por impacto en salud y medioambiente

Los incendios forestales registrados durante la primera quincena de agosto en el noroeste de España han provocado un récord histórico de emisiones de carbono, según datos del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS). Aunque al inicio del mes las emisiones se mantenían por debajo del promedio estacional, la intensidad y extensión de los incendios en regiones como Castilla y León y Galicia dispararon las cifras, convirtiendo 2025 en el año con mayores emisiones por incendios en al menos 23 años.

El humo generado por estos incendios ha tenido un impacto significativo en la calidad del aire. Las concentraciones de partículas PM2.5 han superado ampliamente los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (15 µg/m³ en media de 24 horas), afectando no solo a las zonas próximas al fuego, sino también a regiones alejadas.

Las partículas de ceniza se han desplazado más allá de la península Ibérica, alcanzando Francia, el Reino Unido y Escandinavia, en combinación con el humo proveniente de los incendios forestales en Canadá.

Ante esta situación, la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha lanzado una advertencia contundente:

“El humo de los incendios forestales está asociado a un aumento de la mortalidad por causas respiratorias y cardiovasculares”.

La SEE subraya además los riesgos de hospitalizaciones, partos prematuros, bajo peso al nacer y problemas de salud mental, especialmente en un contexto agravado por una ola de calor sin precedentes de 16 días de duración, una de las más largas registradas en España.

La sociedad científica alerta también sobre los impactos indirectos, como la inseguridad alimentaria, la dificultad de acceso a agua potable, y los riesgos que enfrentan quienes trabajan al aire libre o en la extinción de incendios.

Además, señala que estos fenómenos contribuyen a la despoblación de áreas rurales, lo que repercute en la salud pública por la pérdida de servicios sanitarios y el desarraigo de la población.

La SEE considera que la convergencia entre incendios, deforestación y cambio climático constituye una amenaza creciente para la salud pública. A pesar del origen de los incendios, el cambio climático agrava su intensidad y dificulta su control. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se prevé que los incendios forestales aumenten un 30% para 2050 y un 50% para finales de siglo.

Frente a esta realidad, la SEE hace un llamado urgente a:

Refuerzo de la vigilancia y prevención desde la salud pública.

Protección prioritaria para personas vulnerables: mayores, niños, personas sin hogar o con enfermedades crónicas.

Garantizar el acceso a medicamentos, alimentación adecuada y apoyo psicológico.

Desarrollar planes de respuesta y actuación frente a fenómenos extremos con enfoque en salud pública.

“Los incendios forestales y otros eventos climáticos extremos son una amenaza global cada vez más frecuente. La preparación, respuesta rápida y protección de la población vulnerable deben ser una prioridad”, concluye la SEE.

 

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