Produce defiende modelo de gestión para la anchoveta en medio de cuestionamientos por captura de juveniles
En medio de cuestionamientos por la alta presencia de ejemplares juveniles en la actual temporada de pesca centro-norte 2026, el Ministerio de la Producción (Produce) defendió su modelo de gestión para la anchoveta, basado en monitoreo en tiempo real, evidencia científica y cierres preventivos focalizados.
Produce, mediante nota de prensa, asegura que al 26 de abril la descarga acumulada alcanza las 439 535 toneladas, equivalente al 23 % de la cuota total autorizada de 1,91 millones de toneladas. La captura incidental de juveniles se estima en 167 542 toneladas, dentro de los rangos proyectados por el Instituto del Mar del Perú (Imarpe).
Indica, además, que la presencia de juveniles es un fenómeno natural en esta pesquería, debido a la superposición de cardúmenes de distintas edades. Desde el enfoque técnico, esta situación no sería crítica, sino parte de un proceso de reclutamiento que garantiza la renovación de la biomasa en el tiempo, argumenta.
Describe que el actual sistema de manejo se apoya en bitácoras electrónicas obligatorias, que permiten reportar capturas en tiempo real. Esta información es procesada por Imarpe para activar cierres temporales en zonas con alta concentración de juveniles, evitando así una mayor presión sobre el recurso.
Informa también que el modelo actual reemplazó al antiguo esquema sancionador, que limitaba estrictamente la captura de juveniles, pero que -según Produce- incentivaba el descarte en el mar y distorsionaba los datos reales de pesca. Bajo el enfoque vigente, se busca priorizar información transparente para una toma de decisiones más precisa.
Agregó, además, que se ha establecido un límite máximo de captura incidental de juveniles de 488 mil toneladas, cifra que era solicitada por los sindicatos que vienen cuestionando la temporada de pesca. De alcanzarse este umbral, la temporada se cerraría automáticamente como medida de protección del stock, señaló Produce.
Asimismo, informa que, a diferencia de modelos anteriores, la gestión actual no se basa en cierres generalizados, sino en un enfoque adaptativo que prioriza cierres preventivos focalizados, medidas que permiten reducir la presión pesquera, ya que el cierre de zonas específicas con alta incidencia de juveniles favorece la dispersión natural de los cardúmenes. Igualmente, facilitan la toma de decisiones oportunas gracias a las bitácoras electrónicas obligatorias, mediante las cuales la flota reporta sus capturas en tiempo real, permitiendo a las autoridades actuar de inmediato. Además, garantizan transparencia, puesto que la información sobre desembarques, estructura de tallas y distribución espacial se encuentra disponible en la página web del Imarpe, asegurando un manejo abierto y técnico.
Causales estrictas para el cierre de temporada
Produce asevera que la continuidad o el cierre de la temporada no responde a decisiones improvisadas, sino a criterios científicos y causales específicas previamente establecidas para garantizar la sostenibilidad del recurso. En ese sentido, la temporada concluiría ante cualquiera de los siguientes escenarios: el alcance del Límite Máximo Total de Captura Permisible (LMTCP), es decir, cuando se complete la cuota total asignada en función de la biomasa disponible; la ocurrencia de circunstancias ambientales o biológicas adversas, como cambios en las condiciones del mar que comprometan la disponibilidad del recurso o un incremento en la actividad reproductiva; y el alcance del límite de captura incidental de juveniles, fijado en 488 mil toneladas, lo que activaría el cierre automático de la temporada para proteger la renovación del stock.
Este modelo de gestión ha sido validado a nivel internacional durante el proceso de adhesión del Perú a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Tras una rigurosa evaluación, el país obtuvo una opinión favorable del Comité de Pesca y Acuicultura, que reconoció el sistema de manejo de la anchoveta como un referente de “clase mundial”.
La OCDE destacó que la gobernanza pesquera peruana se sustenta en el monitoreo continuo, reglas biológicas claras y una alta capacidad de respuesta frente a cambios en la disponibilidad del recurso. Este respaldo confirma el liderazgo del país en la aplicación de un enfoque científico y adaptativo, que contribuye a la resiliencia del recurso frente a la variabilidad climática.
Este sistema no solo protege el ecosistema marino, sino que también brinda estabilidad económica, manteniendo al Perú como el principal productor mundial de harina y aceite de pescado, bajo estrictas reglas ecológicas que regulan la tasa de explotación en función de la variabilidad ambiental.







