Pesquería ecuatoriana de pequeños pelágicos supera la evaluación de MarinTrust y avanza hacia la certificación internacional
La pesquería ecuatoriana de pequeños pelágicos ha superado con éxito la evaluación de pesquerías de MarinTrust, marcando un hito clave en el camino hacia el reconocimiento internacional de la harina y el aceite de pescado producidos en el país. Este avance representa el primer paso formal dentro del exigente proceso de certificación que avala la sostenibilidad y trazabilidad de los ingredientes marinos.
El programa de certificación de MarinTrust, orientado a ingredientes como la harina y el aceite de pescado, contempla auditorías independientes de terceros a las plantas de producción. Sin embargo, dichas auditorías solo pueden realizarse una vez que la pesquería de origen ha sido evaluada y validada, condición que la pesquería ecuatoriana de pequeños pelágicos ya ha cumplido.
Este logro es el resultado de siete años de trabajo continuo, iniciados en 2018 con el lanzamiento del Proyecto de Mejora de la Pesquería de Pequeños Pelágicos para la Sostenibilidad (SPS-FIP), liderado por la Cámara Nacional de Pesquería (CNP). El proyecto se consolidó como una alianza público-privada que reunió a 21 empresas del sector, incluyendo armadores, productores de harina y aceite de pescado, fabricantes de alimentos balanceados, así como entidades gubernamentales clave como la Autoridad Pesquera Nacional y el Instituto Público de Investigación en Acuicultura y Pesca (IPIAP).
Esta colaboración permitió enfrentar de manera conjunta los desafíos técnicos, ambientales y normativos asociados a la sostenibilidad y certificación de una pesquería compleja y estratégica para el país.
La gerente de Impacto de MarinTrust, Nicola Clark, destacó la importancia de la evaluación de la pesquería, señalando que esta confirma que los ingredientes marinos provienen de pesquerías que no están vinculadas a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Asimismo, garantiza el cumplimiento de los lineamientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), además de estándares laborales internacionales.
Por su parte, Carlos Cacao, presidente de la Comisión de Pequeños Pelágicos de la CNP, subrayó que el proceso de evaluación fue particularmente desafiante debido a la naturaleza multiespecífica de esta pesquería. “Este hito es el resultado de siete años de trabajo, una inversión financiera significativa y un compromiso sostenido del sector”, afirmó, expresando además su expectativa de que este avance sirva de referencia e inspiración para otras pesquerías ecuatorianas.
Más allá del impacto directo en la producción de harina y aceite de pescado, este logro fortalece a toda la cadena acuícola nacional, especialmente a la industria de alimentos balanceados para camarón. Según cifras de la CNP, el sector camaronero ecuatoriano exporta anualmente más de USD 7.000 millones (aproximadamente EUR 6.000 millones), consolidándose como uno de los principales motores de la economía del país.







