PESCA: Problema con solución

Las principales pesquerías del mundo han alcanzado su plena explotación y en muchos casos hasta la depredación y desaparición. Las cifras de desembarques se hallan estacionadas alrededor de los 91 millones de toneladas anuales. Como se ha demostrado universalmente, la ingesta de especies hidrobiológicas previene enfermedades cerebro y cardiovasculares; contiene nutrientes esenciales para el crecimiento, embarazo, lactancia, niñez y adolescencia; previene enfermedades degenerativas y otras como el bocio, artritis, diabetes, etc. Por estas razones, la demanda de peces y mariscos ha crecido exponencialmente en el mundo y como la pesca en el medio natural se estancó en la última década del siglo pasado, ha sido la acuicultura la encargada de proveernos de estos recursos a tal grado que hoy se “cosechan” 66 millones de toneladas provenientes de actividades acuícolas que equivalen al 73% de las capturas, mientras que en el Perú apenas llegamos al 1.4% a pesar del extenso litoral costero y de los más de 12,000 espejos de agua con potencial para la mencionada actividad que se encuentran en nuestro territorio.

Perú tiene, con la Anchoveta, la pesquería más abundante del planeta. Este pez de oro, concentra las mayores virtudes entre los recursos del Mar y bastaría para suplir de nutrición, teóricamente hablando, al mundo entero; sin embargo, el Perú ostenta las deshonrosas cifras oficiales de 17.5% de desnutrición crónica infantil (a pesar de los 6 mil millones de soles que el Estado asigna para combatirla) y 34% de anemia (1.1% más que en 2012). Pero no sólo tenemos Anchoveta en nuestro prodigioso Mar; también hay Pota, Perico, Jurel, Caballa, Merluza, Concha de abanico, Langostino, Atún, Trucha, Pejerrey, Calamar, Paiche y decenas de otras especies con valor comercial que podrían convertirnos en líderes mundiales en pesca para Consumo Humano Directo, como lo somos en harina de pescado desde los años 60.

Veamos qué frena este desarrollo que de verdad sería diversificado y productivo. Entre los graves problemas que aquejan al sector y cada vez en mayor medida, encontramos la injustificada, kafkiana y excesiva demora en los trámites burocráticos que detienen proyectos, inversiones ya realizadas, pesca de recursos migratorios y de oportunidad que no esperan la reacción de los burócratas. Miles de expedientes se enmohecen en los anaqueles y cajones de PRODUCE, hiriendo gravemente la posibilidad de pequeños y medianos empresarios sobre los que recae indefinidamente el fatal peso de contingencias que devoran su patrimonio y su futuro. Resolver esto no cuesta dinero, no más del que hoy pagan los administrados por un servicio del Estado, que siempre reciben tarde.

Otra espada de Damocles que pende sobre el sector, es el sobrecosto operativos derivado de decisiones de la administración que mira a la pesca de consumo humano como si se tratara de la actividad harinera. Esto puede llevar a mandatos tan absurdos, recién revocados, como pretender pesar la pesca para alimentar personas, sin hielo. De proceder así, se convertiría en no apta para su consumo. La industria peruana dedicada a procesar pescado, crustáceos o moluscos, tiene que competir con gigantes de otros países como Tailandia, Vietnam, China, Noruega, India, Chile o Indonesia (este país cosecha 3 millones de toneladas de origen acuícola frente a las 80 mil de nuestro país). Desde luego que esas naciones promueven sus pesquerías y no les imponen trabas a su desarrollo, ni los obligan a incurrir en mayores cargas económicas que frenan su competitividad y fomentan muchas veces la ilegalidad e informalidad. Por el contrario, cualquier visitante encuentra en las regiones pesqueras de los Estados mencionados, una infraestructura portuaria, carreteras y cadena de frío que impulsan su desarrollo. Los pescadores e industriales peruanos no tienen esa suerte.

Muchos de estos males no son responsabilidad del actual gobierno, pero sí está en sus manos poderlos resolver sin sacar un sólo centavo de la caja fiscal. Sólo para citar algunos planteamientos de solución podemos proponer que se autorice a las empresas procesadoras de Anchoveta para consumo humano a tener sus propias embarcaciones, de acuerdo a su capacidad de producción y amarradas a su licencia de planta. Así se lograría asegurar su abastecimiento y no caer en la paradoja de tener que importar pescado de Asia por no tener unos pocos miles de toneladas para la conservería o el congelado. Recordemos que los últimos 3 años se han pescado 5 millones de toneladas de Anchoveta en promedio. En el caso de la Pota debe concertarse una solución que respete a los pescadores artesanales y asegure el abastecimiento a los establecimientos industriales. Corresponde sancionar el incumplimiento de los plazos que fija el propio Produce para atender los expedientes y tercerizar su evaluación para que no halla uno sólo trámite con retraso. Simplificar la frondosa, confusa y muchas veces contradictoria legislación de supervisión y control para hacerla más efectiva y no obligue a las empresas a poner un ejército de empleados para atender a los funcionarios de PRODUCE, OEFA, ANA, GOBIERNOS REGIONALES, DIGESA, SANIPES, etc. Buscar sistemas innovadores, propuestos hace algunos años, como el canje de multas (que tardan años en cobrarse y que nunca se utilizan en promover la generación de riqueza) por inversión inmediata y productiva en consumo humano directo, acuicultura, pesca artesanal o ciencia y tecnología. Resulta fundamental que se restituyan los incentivos a la acuicultura (iguales a los vigentes en agricultura) y se promuevan las asociaciones entre empresas, Estado y universidades para el desarrollo de nuevos cultivos que tanto éxito tiene en otros países.

Si se convirtiera al apoyo la pesca para Consumo Humano Directo en una política del Estado Peruano, podríamos conseguir en los próximos 5 años que los 500 mil niños peruanos desnutridos de hoy, dejaran de serlo; que nuestras exportaciones pesqueras de CHD alcanzaran los 3,000 millones de dólares (tres veces más que en 2013); que la pesca diera trabajo formal directamente a 400 mil personas y que se asegure un aprovechamiento sostenible de nuestros recursos hidrobiológicos.

Hoy está en las manos del Ministro Ghezzi y del Presidente Ollanta Humala que se dinamice y diversifique el sector pesquero. No cuesta dinero hacerlo, hace falta decisión política y capacidad de actuar ahora mismo; que no se deje pasar la oportunidad.

Por:* Alfonso Miranda Eyzaguirre
Ex Viceministro de Pesquería

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