Menor anchoveta por El Niño encarece la harina y aceite de pescado

El impacto de El Niño sobre la anchoveta peruana ya trasciende las aguas del Pacífico y comienza a sentirse en uno de los mercados más importantes para la alimentación acuícola mundial: el de la harina y el aceite de pescado.

Perú es uno de los principales productores mundiales de estos ingredientes marinos y la anchoveta constituye su principal materia prima. Una menor disponibilidad del recurso reduce la producción de harina y aceite, restringe la oferta internacional y ejerce presión sobre los precios.

La situación es especialmente sensible en el mercado de harina de pescado de alta calidad, utilizada en la elaboración de alimentos para especies acuícolas debido a su elevado contenido proteico y sus características nutricionales. Estas harinas tienen pocos sustitutos efectivos en dietas de alto rendimiento, por lo que cualquier reducción significativa de la oferta peruana puede generar tensiones en el mercado internacional.

Menos anchoveta, menos harina y aceite de pescado

El calentamiento del mar asociado a El Niño altera las condiciones oceanográficas frente a la costa peruana y modifica la distribución de la anchoveta. Cuando el recurso se desplaza hacia aguas más frías o se concentra en zonas menos accesibles, disminuye la posibilidad de realizar capturas comerciales.

En la primera temporada de pesca de anchoveta en la zona norte-centro de 2026 se estableció una cuota de 1.914.049 toneladas. Sin embargo, solo se capturaron 471.120 toneladas, equivalentes al 24,6 % de la cuota, antes del cierre de la actividad.

Esta menor disponibilidad de materia prima repercute directamente en la industria de transformación. Menos anchoveta significa menor producción potencial de harina y aceite de pescado, dos productos fundamentales para las exportaciones pesqueras peruanas y para la fabricación de alimentos destinados a la acuicultura.

La harina premium es la más vulnerable

El mercado internacional distingue entre harinas de diferentes calidades. Las denominadas premium poseen características nutricionales que las hacen especialmente atractivas para la alimentación de peces de cultivo y otros animales jóvenes.

De acuerdo con Enrico Bachis, director de Investigación de Mercados de IFFO, estas calidades cuentan con pocos sustitutos efectivos en determinados alimentos acuícolas de alto rendimiento. Por ello, cuando la oferta se reduce, los precios pueden reaccionar con mayor rapidez.

Según los datos citados en el informe, una tonelada de harina de pescado de calidad media se situaba a comienzos de año entre US$1.800 y US$1.900. Actualmente, ante una eventual disponibilidad para la venta, el valor podría alcanzar entre US$3.200 y US$3.300 por tonelada.

El escenario se complica porque la reducción de la oferta peruana coincide con una menor disponibilidad de harina procedente de otras regiones productoras, como Europa, África y Asia.

“Es esta combinación de presiones generalizadas sobre la oferta la que genera preocupación”, explicó Bachis.

El impacto llega a la acuicultura

La harina y el aceite de pescado forman parte de las materias primas utilizadas en los alimentos destinados a la crianza de especies acuícolas. Por ello, una reducción prolongada de su disponibilidad puede elevar los costos de producción de las piscifactorías.

Javier Ojeda, gerente de APROMAR, señala que el alimento representa uno de los principales componentes del costo de cultivo. En consecuencia, una menor oferta de ingredientes marinos puede ejercer presión sobre los márgenes de las empresas acuícolas.

Sin embargo, el especialista descarta que esta situación implique necesariamente un desabastecimiento de pescado. El sector ha reducido progresivamente su dependencia de la harina y el aceite de pescado mediante la incorporación de proteínas vegetales, algas, insectos, subproductos de la industria pesquera y otras materias primas alternativas.

La presión, por tanto, se trasladaría principalmente a los costos de producción y a los márgenes de la cadena acuícola, más que a una eventual falta de pescado para los consumidores.

El efecto dominó de El Niño

La situación muestra cómo una alteración oceanográfica frente a las costas del Perú puede generar consecuencias mucho más allá de la actividad extractiva.

Menor disponibilidad de anchoveta → menor producción de harina y aceite → menor oferta internacional → presión sobre los precios → mayores costos de alimentación acuícola.

El verdadero riesgo para el mercado internacional no está únicamente en cuánto pescado se deje de capturar en Perú, sino en cuánto tiempo se prolongue la reducción de la oferta de harina y aceite de pescado.

Mientras los efectos de El Niño persistan y la anchoveta no recupere condiciones favorables de distribución y disponibilidad, el mercado de ingredientes marinos continuará bajo presión.

 

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