Mauna Loa: más de 60 años midiendo el dióxido de carbono que cambia el planeta
Desde 1958, científicos han estado observando de cerca la cantidad de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera desde un lugar remoto pero clave: el Observatorio de Mauna Loa, en Hawái. Este registro se ha convertido en el más largo y confiable del mundo para entender cómo está cambiando el aire que respiramos.
Todo comenzó con el investigador C. David Keeling, quien inició estas mediciones como parte del Instituto Scripps de Oceanografía. Años después, en 1974, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) se sumó al monitoreo, y desde entonces ambas instituciones trabajan en conjunto.
Los datos se recopilan de manera muy precisa. Primero se registran promedios horarios, luego diarios y finalmente mensuales. Sin embargo, solo se consideran los momentos en los que el aire está en condiciones “de fondo”, es decir, sin influencias inmediatas de contaminación local.
Los resultados se presentan en gráficos que muestran la evolución del CO₂ a lo largo del tiempo. En ellos, las líneas rojas indican los valores mensuales, mientras que las negras muestran esos mismos datos ajustados para eliminar los cambios naturales que ocurren con las estaciones del año.
Este ajuste es importante porque el CO₂ no se mantiene constante durante el año. Por ejemplo, en primavera y verano las plantas absorben más dióxido de carbono, mientras que en otoño e invierno ocurre lo contrario. Para entender la tendencia real, los científicos eliminan estas variaciones estacionales.
Además, los gráficos incluyen barras que muestran la incertidumbre de las mediciones. Esto se debe a que el CO₂ puede variar ligeramente dependiendo de las condiciones meteorológicas. También se tiene en cuenta que los valores de un día suelen parecerse a los del día anterior.
Cuando falta información de algún mes, los científicos estiman su valor mediante métodos de interpolación. Estos datos se muestran en color azul.
Es importante destacar que los datos más recientes aún son preliminares, ya que deben pasar por procesos de verificación y calibración.
El CO₂ se mide en partes por millón (ppm), una unidad que indica cuántas moléculas de este gas hay por cada millón de moléculas de aire. Por ejemplo, 400 ppm significa que 400 de cada millón de moléculas son de dióxido de carbono.
Aunque el observatorio se encuentra a más de 3,400 metros de altura, en una zona relativamente aislada, sus mediciones no representan exactamente el promedio global. Sin embargo, sí ofrecen una referencia clave para entender el comportamiento del CO₂ en la atmósfera terrestre.
Hoy en día, estos datos son fundamentales para estudiar el cambio climático y comprender cómo las actividades humanas están afectando el equilibrio natural del planeta.







