Los científicos de Estados Unidos encuentran “frenos naturales para terremotos”

Científicos de Estados Unidos han descubierto zonas de frenado naturales que impiden repetidamente que las rupturas sísmicas se agranden, resolviendo un misterio de más de 30 décadas sobre cómo se producen los terremotos en las profundidades del océano Pacífico y por qué, en muchos casos, sus impactos pueden llegar a ser catastróficos.

El “Cinturón de Fuego del Pacífico” es una zona de intensa interacción entre placas tectónicas. Los expertos afirman que se trata de la región geológica más activa y peligrosa del planeta, con una extensión aproximada de 40 mil kilómetros y una característica forma de herradura. Bordea el océano Pacífico y concentra cerca del 90 % de los terremotos del mundo y el 75 % de los volcanes activos.

En esta región, la placa del Pacífico y otras placas oceánicas, como Nazca, Cocos y Filipinas, chocan y se deslizan por debajo de placas continentales en un proceso denominado subducción, mediante el cual una placa tectónica se hunde bajo otra y desciende hacia el interior de la Tierra, hacia el manto. Este proceso genera una acumulación progresiva de enormes cantidades de energía que, al liberarse bruscamente, puede provocar potentes terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas. Actualmente, más de 30 países se encuentran ubicados sobre esta extensa franja geológica, incluido Estados Unidos.

Para los científicos, la falla transformante de Gofar, ubicada aproximadamente a 1.600 kilómetros al oeste de Ecuador, en la Dorsal del Pacífico Oriental, representa un caso excepcional. Durante al menos 30 años ha producido terremotos de magnitud 6 cada cinco o seis años en ubicaciones casi idénticas. Este comportamiento constituye un patrón poco común en la sismología, ya que la mayoría de los grandes terremotos continúan siendo impredecibles. Los sismos de magnitud 6 pueden generar daños importantes en zonas pobladas y representar un riesgo considerable para la vida humana.

Los investigadores han descubierto ahora que las regiones estructuralmente complejas dentro de la falla actúan como barreras naturales que limitan la propagación de las rupturas sísmicas. Estas zonas detienen repetidamente los terremotos prácticamente en los mismos puntos durante cada ciclo sísmico.

El sismólogo Jianhua Gong, autor principal del estudio y profesor asistente de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera en la Universidad de Indiana Bloomington, explicó:

“Sabemos que estas barreras existen desde hace mucho tiempo, pero la pregunta siempre ha sido: ¿de qué están hechas y por qué siguen deteniendo los terremotos de forma tan fiable, ciclo tras ciclo?”.

Para comprender el mecanismo detrás de este fenómeno, los investigadores analizaron datos obtenidos en dos importantes experimentos de monitoreo del fondo oceánico, realizados en 2009 y entre 2019 y 2022. Durante estas investigaciones, los científicos desplegaron sismómetros sobre el fondo marino a lo largo de segmentos separados de la falla de Gofar, registrando decenas de miles de pequeños terremotos antes y después de dos eventos de magnitud 6.

Los expertos observaron que, en los días previos a los grandes terremotos, las zonas de barrera experimentaban breves episodios de actividad sísmica moderada. Sin embargo, inmediatamente después de la ruptura principal, esas mismas regiones volvían a permanecer en calma de manera repetitiva. A partir de ello, concluyeron que las regiones activas de la falla poseen una geometría compleja y que las barreras no son simples estructuras pasivas de roca.

El equipo también encontró evidencias de que el agua de mar penetra profundamente en estas zonas fracturadas y que los fluidos atrapados generan un proceso denominado “fortalecimiento por dilatancia”. Cuando una ruptura importante alcanza la barrera, el rápido movimiento reduce la presión de los poros dentro de la roca saturada de agua, bloqueando temporalmente la zona de falla y frenando la ruptura antes de que pueda continuar propagándose.

“Estas barreras no son meros elementos pasivos del paisaje, sino partes activas y dinámicas del sistema de fallas. Comprender cómo funcionan cambia nuestra forma de pensar sobre los límites sísmicos en estas fallas”.

Este descubrimiento podría contribuir a mejorar los modelos sísmicos y fortalecer la evaluación de riesgos en regiones costeras y sistemas de fallas submarinas en distintas partes del mundo.

 

 

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