Desorden pone a la pota en jaque: Más de 9 mil embarcaciones, sobreoferta y precios por el suelo
¿Qué hace el Ministerio de la Producción? La presidenta de Sonapescal, Elsa Vega, ha levantado la voz de alerta para llamar la atención del Gobierno de Keiko Fujimori sobre las decisiones relacionadas con la apertura, suspensión y ampliación de la pesca de pota o calamar gigante, las cuales, según sostiene, no han estado acompañadas de un ordenamiento efectivo de la flota pesquera.
La Sociedad Nacional de Pesca Artesanal del Perú (Sonapescal) sostiene que, al ampliar las cuotas de captura ante una mayor disponibilidad del recurso, la falta de control sobre las embarcaciones que ingresan a esta actividad agrava la sobreoferta y reduce el precio que reciben los pescadores.
El resultado, según el gremio, es una pesquería con mayor volumen autorizado, pero con menores ingresos para quienes dependen de cada faena.
Vega cuestiona que cualquier embarcación con permiso para realizar pesca destinada al consumo humano directo pueda ingresar a la captura de calamar gigante, aun cuando anteriormente se dedicaba a otros recursos.
La dirigente afirmó que el problema se profundizó después de la temporada de 2025, cuando la pota se acercó a la costa y alcanzó precios de hasta S/ 11 por kilogramo.
Esa situación habría atraído a embarcaciones que no formaban parte de la flota potera tradicional. “Ahora estamos pescando más de 9.000 embarcaciones”, señaló. Según la dirigente, anteriormente participaban entre 4.500 y 5.000 naves.
Produce elevó la cuota anual a 709.659 toneladas
El Ministerio de la Producción (Produce) amplió el Límite Máximo de Captura Total Permisible (LMCTP) de pota para 2026 hasta 709.659 toneladas, tras incorporar una cuota adicional de más de 82.000 toneladas mediante la Resolución Ministerial N.° 00304-2026-PRODUCE, a fines de agosto.
La decisión se produjo después de una secuencia de suspensiones, reaperturas y ampliaciones que generó incertidumbre entre los pescadores.
Vega indicó que una resolución dispuso la suspensión de la captura y que posteriormente el sector tuvo que rectificar la medida para permitir nuevamente la actividad.
Para Sonapescal, la ampliación de la cuota requiere controles sobre la cantidad de embarcaciones, sus capacidades de carga, las faenas realizadas y los desembarques.
El gremio no cuestiona que el Instituto del Mar del Perú (Imarpe) produzca información sobre la disponibilidad del recurso, pero sostiene que los informes científicos deben traducirse en reglas claras para administrar la actividad.
La sobreoferta llevó el precio de S/ 11 a S/ 2,10
La mayor presencia de embarcaciones habría elevado los desembarques en un mercado cuya capacidad de procesamiento y comercialización no creció al mismo ritmo. Para los pescadores, el efecto se refleja directamente en el precio que pagan las plantas.
“Hoy está a S/ 2,10 en planta”, afirmó Vega. De acuerdo con su testimonio, el pescador recibe entre S/ 1 y S/ 1,30 por kilogramo, frente a los S/ 11 que la pota alcanzó durante 2025.
La diferencia afecta la rentabilidad de las faenas, sobre todo en un escenario de mayores costos operativos.
La dirigente afirmó que la tonelada de hielo pasó de S/ 100 a S/ 260. También mencionó que el combustible cuesta S/ 27, aunque no precisó la unidad de medida.
Con una cotización menor para el recurso y mayores gastos para conservarlo y transportarlo, el margen de ganancia del pescador se reduce.
El gremio pide cerrar el ingreso de nuevas embarcaciones
Sonapescal reclama que Produce cree un padrón de la flota que pesca pota, exija el uso del Sistema de Seguimiento Satelital para Embarcaciones Pesqueras (Sisesat) y refuerce la fiscalización en el mar, los puertos, el transporte y las plantas de procesamiento.
Vega denunció que existen embarcaciones sin monitoreo satelital y alertó que algunas podrían transportar un volumen mayor al declarado en sus registros.
También expresó preocupación por posibles capturas no declaradas, una afirmación que requiere ser respondida y verificada por las autoridades competentes.
“No hay un control efectivo”, sostuvo la presidenta de Sonapescal.
Su propuesta es impedir el ingreso de nuevas naves mientras se identifica a las que ya participan en la pesquería y se determina su capacidad real de captura.
El debate coincide con los fallidos proyectos de ley que buscaron este año, desde el Congreso, reabrir el Sistema de Formalización Pesquera Artesanal II (Siforpa II) para reincorporar a cerca de 2.000 embarcaciones que quedaron fuera del proceso.
Para el gremio, incorporar más naves sin resolver el desorden actual podría elevar la presión sobre la pota, profundizar la caída de los precios y debilitar una cadena productiva de la que dependen pescadores, armadores, comerciantes y trabajadores de plantas.
La pesca de pota se realiza a lo largo del litoral peruano, con mayor presencia en Piura y Lambayeque, sobre todo en Paita, Sechura y San José, además de puertos de Áncash, Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna.







