¡Lealtad! Las ballenas jorobadas asisten a sus compañeras atrapadas en redes de pesca

Hace unos años, la investigadora Rachel Cartwright y su equipo del Keiki Kohola Project observaron un evento sorprendente. Al acercarse a una madre con su cría, notaron que el ballenato estaba enredado en un sedal. La madre comenzó a golpear el agua con la cola una y otra vez, y poco después, su cría imitó ese movimiento. Era como si estuviera enseñándole qué hacer. Poco a poco, el sedal comenzó a soltarse. El equipo bautizó a la cría como Taylor, porque parecía estar intentando “sacarse” el enredo.

En un nuevo estudio, Cartwright y un equipo de especialistas en varamientos documentaron cómo una ballena compañera intentó activamente ayudar a otra jorobada atrapada en un aparejo de pesca. En otro caso, el equipo de Cartwright encontró a una joven ballena de dos años atrapada. Una adulta nadaba lentamente a su lado, la tocaba suavemente con su aleta pectoral y permanecía junto a ella, hocico con hocico, en la superficie. En un momento, incluso pareció protegerla de tiburones tigre, alejándolos con su cola. Luego, la levantó desde abajo para ayudarla a respirar.

Este comportamiento no parecía relacionado con el apareamiento, lo que descartaba motivaciones reproductivas. “Lo más interesante es que no estaban emparentadas”, explica Cartwright. Esto sugiere una forma de cuidado altruista entre individuos no relacionados, algo muy poco común en el reino animal.

Con el apoyo de Ed Lyman, experto en enredos de la NOAA, el equipo consultó bases de datos en Hawái y Alaska. Descubrieron que estas conductas de asistencia no son tan raras como se pensaba. De los 414 casos documentados entre 2001 y 2023, 154 en Hawái y 260 en Alaska, en 62 ocasiones se observó a una ballena compañera ayudando al animal enredado.

Olaf Meynecke, investigador de la Universidad Griffith (Australia), ha sido testigo de comportamientos similares. En un caso, su equipo trataba de liberar a una joven ballena con un flotador enredado en las aletas. Otras dos ballenas permanecieron cerca: una nadaba junto a ella y otra por debajo. “Sentí que decían: ‘Si no puedes mantenerte a flote, te levantaremos’”, relata. Ha visto hasta seis ballenas adultas acercarse para ayudar, incluso cuando la madre estaba presente. Y, curiosamente, más de la mitad de estos casos implicaban a ballenas adultas ayudando a otras adultas, no solo a crías.

¿Por qué lo hacen?

El análisis de registros históricos revela que este tipo de comportamiento ha existido por mucho tiempo. Durante la época de la caza de ballenas, había relatos de ballenas que permanecían junto a sus compañeras atrapadas, aun sabiendo que también corrían peligro. Con el tiempo, y debido a la persecución humana, es probable que estos comportamientos se volvieran menos comunes.

“Si eras el tipo de ballena que ayudaba a otras, te capturaban”, dice Cartwright. “Ese rasgo pudo haberse vuelto raro.”

Pero ahora, con el regreso de las poblaciones de ballenas y la mejora en tecnologías de observación, como los drones, estos comportamientos están volviendo a ser visibles. Para los investigadores, estas acciones podrían ser indicios de empatía afectiva: la capacidad de un individuo para reconocer el estado emocional de otro sin compartir el mismo estímulo, como señala Anna Moscrop, directora de política científica en Whale and Dolphin Conservation.

Cartwright sugiere que también podría tratarse de plasticidad conductual: una respuesta adaptativa al aumento de las amenazas humanas, como el enredo con redes y aparejos.

Una amenaza prevenible

El enredo en redes, amarras y aparejos abandonados es una de las principales causas de mortalidad entre las ballenas. Se estima que más del 80 % de las ballenas se enredarán alguna vez en su vida, y hasta un 25 % podría enredarse cada año, aunque muchas logran liberarse solas.

Ver a estos animales tratando de ayudarse unos a otros en medio de una situación tan angustiante es desgarrador. “Saben exactamente lo que está pasando, y no pueden hacer nada”, afirma Meynecke. “Va más allá del individuo. Es una situación estresante para toda la comunidad de ballenas que se comunican entre sí y tratan de intervenir.”

Sin embargo, esta tragedia es evitable. Según Moscrop, la mejor solución es reducir el contacto entre los mamíferos marinos y los aparejos de pesca. Esto se logra usando equipos con menos líneas sueltas en el agua, lo cual disminuye drásticamente el riesgo de enredo y salva vidas.

También es algo en lo que los consumidores podemos influir. “Tenemos opciones”, recuerda Cartwright. “Podemos elegir productos del mar obtenidos mediante prácticas sostenibles.”

 

 

 

 

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