Joven investigador de la UNALM alerta que la minería podría acelerar el retroceso de glaciares que abastecen de agua a Huaraz
Expondrá en España investigación que analiza la presencia de metales pesados en glaciares de la Cordillera Blanca, una señal de alerta para la seguridad hídrica.
El retroceso de los glaciares tropicales ya no puede ser entendido únicamente como una consecuencia del cambio climático. Una investigación desarrollada por un estudiante de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) advierte que la actividad minera también podría estar acelerando la pérdida de hielo en la Cordillera Blanca, una de las reservas de agua dulce más importantes del país.
Se trata de Cristian Paul Vigo Baylon, estudiante de la Facultad de Ciencias de la UNALM, quien representará en octubre próximo al país en el XIV Congreso Internacional de la Asociación Española de Climatología, en España.
El rector de la UNALM, Ph.D. Alberto Barrón López, resaltó que la participación de estudiantes peruanos en congresos internacionales demuestra el aporte de la universidad pública frente a problemas críticos. “Impulsamos investigaciones que buscan generar evidencia para enfrentar desafíos reales como el cambio climático, la seguridad hídrica y la protección de los ecosistemas andinos”, señaló.
La investigación sobre la Cordillera Blanca forma parte de la II Convocatoria de Subvención para Ponencia de Estudiantes en Eventos de Investigación e Innovación 2026, impulsada por el Vicerrectorado de Investigación de la UNALM, que permitirá que diez investigadores presenten sus trabajos en congresos internacionales de América, Europa y Asia.
El estudio de Vigo analiza si la actividad minera afecta al deterioro de los glaciares por la emisión de carbono negro, una partícula que oscurece la nieve y reduce su capacidad de reflejar la radiación solar, y también por la deposición de metales pesados como arsénico, plomo y cadmio en el hielo glaciar.
También compara dos glaciares con condiciones distintas: Yanamarey, ubicado cerca de operaciones mineras y zonas urbanas; y Yanapaccha, situado dentro del Parque Nacional Huascarán, donde la actividad humana directa es menor. El estudio permite ver patrones de contaminación asociados a fuentes externas y evaluar cómo las presiones humanas se suman al impacto del calentamiento global.
Los resultados preliminares muestran niveles elevados de metales pesados y partículas absorbentes de luz en el glaciar Yanamarey, en comparación con Yanapaccha. Según el investigador, la presencia de arsénico y cadmio a determinadas concentraciones apunta a una fuente de contaminación externa, vinculada a actividades humanas.
La alerta no es solo ambiental. El glaciar Yanamarey alimenta la cuenca que abastece de agua a la ciudad de Huaraz y a diversas comunidades aledañas y por ello, su desaparición tendría consecuencias directas sobre el consumo humano, la agricultura, las lagunas glaciares y los ecosistemas que dependen de ese recurso hídrico.
“Proteger los glaciares es cuidar el agua, la vida y el futuro de las comunidades andinas”, afirmó Vigo, al destacar que el monitoreo glaciar debe ir más allá de medir cuánto hielo se pierde. “También necesitamos saber qué hay dentro de ese hielo. La presencia de metales pesados en la nieve de glaciares que abastecen cuencas pobladas es una advertencia que requiere respuesta institucional urgente”, agregó.







