Ingreso de ilegales buques chinos causan pérdidas de 300 millones de dólares en Perú
Mientras el Poder Ejecutivo no restablece los controles sobre las flotas chinas en puertos peruanos, estas siguen ingresando masivamente al Perú, agravando la crisis de la pesca artesanal que enfrenta su peor momento en décadas.
El 28 de julio, el Ministro de la Producción, Sergio González Guerrero, prometió que la normativa para retomar el control de las flotas chinas se publicaría en la primera quincena de agosto.
Sin embargo, aunque el dispositivo legal estaba listo desde el 26 de julio, poderosos intereses en el Poder Ejecutivo han postergado su promulgación.
En el 2024, la captura de pota se ha reducido bruscamente, arrastrando a miles de pescadores artesanales a la desesperación. En el primer semestre, según el Ministerio de la Producción, se han extraído 140,000 toneladas de pota, una caída alarmante del 70% en comparación con el año pasado. Henry Juárez, líder de la Asociación de Pescadores Artesanales (APADEXPO), denunció que esta drástica disminución ha provocado una pérdida de exportaciones superior a los 300 millones de dólares, clasificando a 2024 como el peor año para la pesca artesanal en el siglo.
La debacle de la pota ocurre en un contexto de expansión desmedida de las flotas pesqueras chinas en las aguas internacionales cercanas al Perú. Estos buques han evadido el monitoreo al apagar sus dispositivos satelitales, desafiando abiertamente las leyes peruanas. En 2020, el Perú implementó un decreto para exigir el uso del dispositivo satelital SISESAT para controlar estas naves, pero desde mayo de 2023, las autoridades peruanas empezaron una guerra contra las propias reglas de juego ya que permiten que buques chinos ingresen al mar peruano sin contar con el SISESAT.
Juárez cuestinó a las autoridades peruanas, delizando la posibilidad que se podría estar “cediendo” ante intereses chinos, permitiendo que estos barcos operen sin sanciones significativas, lo que ha reducido drásticamente los costos para los industriales chinos y ha agudizado la crisis para los pescadores peruanos. “China está ganando a expensas de nuestras pérdidas”, afirmó Juárez.
El dirigente también expresó su frustración con el Ministerio de la Producción, que prometió una nueva normativa para agosto que solo reafirmaría leyes ya distorsionadas. Hasta ahora, no ha habido avances, y la falta de transparencia sobre los retrasos es alarmante.
Desde que se permitió el ingreso de barcos chinos sin el dispositivo SISESAT, se han registrado 295 arribos irregulares al Perú. Además, China ha intensificado su pesca ilegal, acercándose cada vez más al límite de las 200 millas marítimas peruanas, ignorando la normativa que exige mantener al menos 10 millas de distancia.
En agosto, se han reportado nueve buques con antecedentes de manipulación de dispositivos de posicionamiento y abusos laborales en el puerto del Callao. Según “Bait to Plate” de The Outlaw Ocean Project, la embarcación Lu Wei Yuan Yu 018, que llegó al Callao el 15 de agosto, tiene un historial alarmante, incluyendo el desembarco de tripulantes fallecidos por malnutrición en Montevideo en 2014. Otros barcos como el Ming Wang han sido acusados de trabajo forzado y condiciones laborales inhumanas. Buques como el Runda 605, Chang Tai 801, Ming Wang, Zhou Yu 8, Han Yi 7 y Jia De 8 también han sido denunciados por desactivar sus equipos satelitales, operando en la oscuridad durante meses.
La situación es crítica y la respuesta del gobierno sigue siendo insuficiente, exacerbando una crisis que amenaza con devastar aún más la industria pesquera artesanal peruana.







