ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero, pero omitió el debilitamiento de los vientos Alisios
La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (ENFEN) emitió el Comunicado Oficial N.° 13-2026, del 17 de julio, en el que mantiene el estado de “Alerta de El Niño Costero” para la región Niño 1+2 y sostiene la probabilidad de que el evento continúe hasta abril de 2027.
El organismo señala que el escenario más probable es que El Niño Costero alcance una magnitud fuerte, aunque advierte que no se descarta que evolucione a una magnitud extraordinaria hacia finales de este año.
Asimismo, proyecta que, en la región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central, donde se origina el desarrollo de El Niño global, el evento podría prolongarse hasta abril de 2027, alcanzando una magnitud muy fuerte durante noviembre y diciembre de 2026. Para el próximo verano austral (diciembre de 2026 a marzo de 2027), la condición más probable continúa siendo un evento de magnitud fuerte.
Sin embargo, el comunicado deja poco desarrollado un elemento considerado fundamental para comprender la evolución del fenómeno: el comportamiento de los vientos alisios. Estos vientos constituyen uno de los principales mecanismos que regulan el desplazamiento de las aguas cálidas en el océano Pacífico y, por tanto, la intensidad y persistencia de El Niño.
Durante junio, los vientos Alisios se debilitaron e incluso presentaron episodios de inversión en el Pacífico occidental, es decir, en la zona ubicada frente a Australia e Indonesia. Esta alteración permitió que las aguas cálidas se desplazaran hacia el Pacífico central y oriental, generando un tren de ondas Kelvin oceánicas que llegó hasta la costa peruana y contribuyó al incremento de la temperatura superficial del mar observado desde mediados del otoño.
Como consecuencia de este proceso, también se aceleró el hundimiento de la termoclina y de la oxiclina frente al litoral sudamericano. Este cambio redujo el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes, favoreciendo el calentamiento del océano frente al Perú.
No obstante, de acuerdo con los registros obtenidos durante los meses de mayo y junio de 1997 en el crucero de recursos demersales realizado por el BIC Humboldt, comparado con el hundimiento de la termoclina observado hasta el momento sería menor que el registrado durante aquel evento. Esto indica que, si bien el calentamiento actual es significativo, la respuesta de la estructura oceánica aún no alcanza la intensidad observada durante el extraordinario fenómeno de El Niño 1997-1998.
La evolución de los vientos Alisios durante las próximas semanas podría ser determinante para conocer si el actual calentamiento continúa fortaleciéndose o si pierde intensidad. Por ello, además del monitoreo de la temperatura superficial del mar, los climatólogos consideran indispensable seguir de cerca el comportamiento de la atmósfera, ya que es la interacción entre el océano y los vientos la que finalmente define la evolución del fenómeno meteorológico El Niño.
Fotografía: UNAM Universidad Nacional Autónoma de México







