DIGSECOVI: En multas y sanciones, “no mide con la misma vara” a industriales anchoveteros
En ediciones pasadas informamos sobre la irregular actuación del Ministerio de la Producción, Produce, respecto a las multas impuestas a embarcaciones, que ha dejado en evidencia la forma de evaluar las infracciones, pues a pesar que son las mismas en cualquiera de los aspectos pesqueros, el trato en las soluciones es una especie de embudo convenido, es decir lo ancho para pesqueras que son parte de la Sociedad Nacional de Pesquería, SNP, y lo angosto para medianos y pequeños de la Ley 26920 o en su defecto a los independientes; es decir, las multas para los de la “cofradía esenepista” son archivadas y sus sanciones levantadas, mientras que para los armadores, van desde la confiscación de su pesca, multas, paralización de sus embarcaciones, suspensiones por 50, 100 hasta 200 días en temporada de pesca y para cerrar este estrangulamiento, se les recorta todo derecho a defenderse, denegándoles sus apelaciones y exigiéndoles el inmediato pago de sus multas.
Cuando se trata de otros que no sean de la SNP, ellos lo llaman hacer cumplir la Ley en forma tajante; sería bueno que también lo fueran con la pesquera que administra la DAMANZAIHAO (ex – LAFAYETTE) que pese a haber sido sancionada y multada, las apelaciones presentadas, fueron admitidas a trámite y hasta levantadas sus sanciones, entre normas mal interpretadas por quienes tenían la obligación de evaluar las infracciones, como también terminaron “favoreciendo” con escandalosas resoluciones a las 11 embarcaciones pertenecientes a pesquera AUSTRAL GROUP SAA, multadas, sancionadas y/o suspendidas, cuyo archivamiento de las mismas, fue en base a las apelaciones presentadas.
Entre idas y venidas, se dio el nombramiento del nuevo Director General de la Dirección General de Supervisión, Fiscalización y Sanción del Despacho Viceministerial de Pesca y Acuicultura del Ministerio de la Producción, José Humberto Romero Glenny, un marino en condición de retirado, no apto para ocupar el cargo, que debe ser para quien conozca de normas y reglamentos para poder evaluar pro y contras de un sector complicado como es la pesca; no por alguien, intolerante, arbitrario, ofuscado, alguien que quiere imponer con su presencia un estilo de falsa autoridad, tildándolos de “traidores” y amenazando con despedirlos; alguien que al mejor estilo criollo pesquero, “pone el parche antes que reviente el chupo”, alguien que no sea, como él. Su designación ha remecido esa dirección y removido los escombros “faeneros” a los que nos tuvieron acostumbrados (anteriores directores y allegados) y aunque no sabemos el motivo, pero nos imaginamos el porqué; pedir información al Ministerio Público sobre algunos pesqueros investigados, cuyas infracciones fueron, o bien archivadas o en su momento, arregladas, puede ser una buena razón.
Romero, fue nombrado como titular en el cargo que hasta antes se encontraba solo por encargatura, Ivan Telmo Gonzales Fernández, en reemplazo de Eloy Barrientos, expectorado de Produce y sin denuncia alguna, a pesar de una serie de irregularidades y presunto encajonamiento de sanciones y multas a pesqueros de la SNP y a otros armadores independientes. A la llegada de Romero Glenny, se suma, de la moqueguana Johanna Terrones Mariña, en el cargo de Directora de la Dirección de Sanciones de la Dirección General de Supervisión, Fiscalización y Sanción, quien en seis años de labor dentro de esa misma dirección, no se le conoce logro alguno, por lo que el suspicaz ascenso, genera una avalancha de cuestionamientos, al punto que por los rincones de DIGSECOVI se habla de “tinglados” de los grupos de poder. Vaya requisitos.
La otra molestia, es la presencia del “abogado” Damián Laura Vilcamiza, quien ingresó como bachiller y por CAS a la Dirección General de Seguimiento, Control y Vigilancia, DIGSECOVI, en noviembre del 2011, y que pese a los graves cuestionamientos, y que para muchos es secreto a voces que los “informes legales” sobre las sanciones tendrían acápites “manejables” para las empresas que pretendan evitar las mismas, se mantiene en el mismo lugar.
Conclusión? Asfixiar a los armadores independientes, hasta conseguir que estos vendan sus cuotas de pesca ante unos gallinazos que pese a la caída de los precios de la harina de pescado al 50%, sospechosamente ninguno se ha quejado.







