“Desconcertante. Sorprende”: Enfriamiento repentino de las aguas frente a la costa norte de Perú, hacen dudar pronóstico de un Niño fuerte
El enfriamiento “repentino”, producido frente a la costa norte del Perú, tiene desconcertado a los científicos nacionales e internacionales que estudian los fenómenos El Niño y La Niña, al punto que están obligados a revisar los parámetros que utilizan en sus modelos para pronosticar un evento climatológico, de cual en la actualidad se ha proyectado que llegaría totalmente al Perú en diciembre 2023 y continuaría en verano 2024, originando efectos devastadores, adicional al calentamiento global.
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) advirtió, que las anomalías de altas temperaturas récord de septiembre encaminan que el 2023 sea el año más cálido registrado, ya que fue de 1,75°C más caluroso que el promedio de setiembre 1850 – 1900. En su último informe, asevera también que la temperatura media de la superficie del mar en ese mismo mes estuvo entre 60°S y 60°N, alcanzando los 20,92°C la más alta, detrás de agosto de 2023.
Sin embargo, ¿qué pasó en octubre? La Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú, a principios de este mes (día 5) publicó en su boletín, tablas y mapas, donde muestra que el calentamiento costero en Perú, desde Piura hasta el sur, presentó un interesante enfriamiento, esto es, temperaturas superficiales de mar (TSM) por debajo de 18°C. Los cambios oceanográficos, obedecieron a la notoria intensificación de los vientos Alisios, que originaron que Talara tenga una anomalía -0.2°C y TSM 18.1°C, mientras que en Paita +0.2°C (anomalía) y TSM 17.3°C.
Este nuevo escenario, se refuerza porque frente a Tumbes y al sur de Ecuador se observaron anomalías -2°C, es decir, un enfriamiento inesperado por los modelos climáticos. Descenso de temperaturas que, al 8 de octubre, también se notaron, al norte de Chile. Como es lógico, estos cambios oceanográficos han desconcertado y sorprendido a los estudiosos de los eventos naturales (El Niño y La Niña) y que Perupesquero, traduce de esta manera:
“Una cosa es que, la temperatura global promedio esté por encima de lo normal, en casi todos los lugares del mundo, lo cual no implica que una parte del planeta se caliente hasta 10°C (por encima de lo normal), en consecuencia, se producirían lluvias como lo sucedido en verano 83 y verano 98, en Perú. Asimismo, si se produce un enfriamiento de 5°C, por ejemplo, en Australia como ocurrió en verano 83 y verano 97, sería una característica de la ocurrencia del vento El Niño. Sin embargo, al darse un calentamiento a nivel global, ese evento climático podría no ser extremo por las mismas condiciones, debido que todo el escenario se calentó”.
Al respecto, consultamos al Dr. Luis Icochea Salas, profesor principal de la facultad de pesquería de la Universidad Agraria La Molina, que describe que los cambios oceanográficos se dan porque esa anormal calentura en el Perú, se debilitaría en enero del 2024, incluyendo la posibilidad de lluvias en la costa norte. “El acople océano y atmósfera han trabajado juntos pero desfasado en tiempo, comparado con los eventos naturales Niño, observados 1982-83, 1997-.98 y 2025-16”, dijo.
Icochea se ampara, porque los vientos no están ayudando a que se incrementen las temperaturas a valores muy altos en el área Niño 3,4, por lo tanto, la onda Kelvin no llegará muy fuerte a la costa peruana. El investigador, sugiere que se observe el efecto de nubosidad y de ondas Rossby, ya que reducen el avance de la piscina de agua caliente. “El evento Niño actual es mucho más débil que los sucedidos en 1982-83 y 1997-98, incluso que el ocurrido en 2015-16, que ciertamente no originó lluvias importantes a lo largo de la costa de Perú, ratifica.
Lluvias
Entonces, tomando en cuenta este nuevo panorama que se presenta en la costa peruano y donde podría darse lluvias extremas en el mes de febrero 2024, siempre y cuando, se genere un ligero calentamiento en el Océano Pacifico Sur Oriental. Por supuesto, independientemente de lo que suceda en la sierra y la selva, donde el Océano Atlántico ejerce mayor influencia, por lo tanto, no se descartan lluvias por trasvace (lluvias que vienen de la sierra hasta la costa).
Finalmente, no podemos dejar de analizar las lluvias menores a 10 mm (por día) y es que, lo sucedido en marzo del 2023 donde las lluvias de 8 mm, generaron terribles daños. Asimismo, no olvidemos el fenómeno 2015, que lluvias 8 mm, paralizó Chiclayo. Por lo que, no solo es suficiente descolmatar los ríos, urge implementar sistemas de drenajes subterráneos y superficiales, que es una salida más adecuada a la amenaza que podrá darse.







