Barcos chinos se corren del control satelital de Perú y se refugian en Chile
Después de que los pescadores artesanales de altura y el Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur (CALAMASUR) denunciaran la incursión de más de 400 barcos chinos en el mar peruano, buques que no cumplían con la Ley de Pesca de Perú al no instalar el sistema de seguimiento satelital, el Ministerio de la Producción, mediante la aprobación del Decreto Supremo Nº 014-2024-PRODUCE, restableció la obligatoriedad del uso del SISESAT como medida para proteger el mar de Grau.
Alfonso Miranda, presidente de CALAMASUR, expresó en una nota de prensa que, afortunadamente, desde finales de septiembre de 2024, estos comportamientos, como el de la embarcación china Lu Rong Yuan Yu 698, ya no son posibles respecto, aunque en los meses posteriores, ni un solo barco chino, de los aproximadamente 600 que operan frente a Perú, había instalado el dispositivo de seguimiento satelital exigido por ley.
Cualquier barco chino que desee ingresar a las aguas peruanas debe obligatoriamente instalar el dispositivo de seguimiento satelital una vez que se encuentre en el mar territorial de Perú. Esto implica cumplir con todas las obligaciones que tiene un armador peruano, incluyendo la severa sanción por cualquier manipulación o interrupción de la transmisión de señal satelital al centro de control de Produce, conocido como SISESAT, afirmó Miranda.
En enero de 2025, la referida embarcación china necesitó ingresar nuevamente a puerto; sin embargo, para evadir los controles satelitales del Perú, optó por seguir una ruta diferente. Entre el 22 y el 23 de enero de 2025, se alejó de su zona de pesca en aguas internacionales, en latitudes que coinciden con la costa norte de Perú, y se dirigió hacia Iquique, recorriendo más de 2200 kilómetros en 15 días.
“En Chile, las embarcaciones extranjeras no están sometidas al riguroso control satelital que se impone en Perú”, señaló Miranda.
Aunque la travesía de este barco parece irracional desde el punto de vista económico, debido a los casi 250 mil dólares que las embarcaciones estarían invirtiendo en combustible, costos de tripulación y otros gastos operativos, así como la pérdida de más de dos semanas de tiempo de trabajo, las embarcaciones siguen optando por esta ruta. Esto a pesar de que el viaje a Perú es mucho más corto y el costo del servicio satelital no supera los 200 dólares al mes.
Hasta ahora, ocho embarcaciones chinas han dejado sus puntos habituales de entrada a puertos peruanos en busca de un ambiente más permisivo en Chile.
Miranda destacó que, a simple vista, no cuadra el análisis costo-beneficio de navegar tan lejos para recibir un servicio que Perú puede ofrecer en menor tiempo y distancia. “Esto sugiere la existencia de un costo oculto o hundido, que incentivaría a invertir grandes cantidades de dinero a cambio de evitar el monitoreo satelital de Perú, que busca cumplir con sus compromisos internacionales en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada”, puntualizó.
Miranda también enfatizó que casos como el del Lu Rong Yuan Yu 608 demuestran la importancia de que Perú actualizara su normativa para asegurarse de que no ingresen al país barcos que no deseen contribuir a la transparencia pesquera.
“Aunque estas embarcaciones siguen sin instalar los equipos satelitales peruanos, es importante reconocer que su negativa a hacerlo finalmente evita su presencia en puertos peruanos. Las embarcaciones que no desean ser monitoreadas deben buscar puertos en otros países más permisivos. Así, Perú demuestra su liderazgo en vigilancia pesquera y establece un ejemplo para otros países de la región”, concluyó.







