Anchoveta en el sur renueva la esperanza: Aguas relativamente frías favorecen su presencia pese a anomalías cálidas del mar
La pesca de anchoveta en el sur del Perú vuelve a generar expectativas favorables, pese a que persisten anomalías cálidas de hasta +3,7 °C. Sin embargo, la temperatura superficial del mar registra valores relativamente fríos, alrededor de 18,9 °C, propios del invierno austral, una condición oceanográfica que podría favorecer la presencia y disponibilidad de esta especie pelágica.
Según los últimos reportes disponibles, desde la publicación de la Resolución Ministerial N.° 000185-2026-PRODUCE que autorizó el inicio de las operaciones extractivas -emitida el 1 de julio- hasta el 16 de julio se han descargado 224 toneladas de las 251 mil toneladas establecidas como cuota de captura para la segunda temporada de pesca de anchoveta en el sur del Perú.
Aunque esta cifra oficial todavía es inicial, versiones recogidas entre pescadores anchoveteros señalan que, durante las operaciones extractivas del 17 de julio, la embarcación industrial de acero Antares II (Santa Rosa) habría capturado 200 toneladas adicionales en la zona frente a Ilo.
Estos primeros resultados vienen generando optimismo dentro del sector industrial pesquero peruano, que atraviesa un escenario complejo luego de que las condiciones oceanográficas adversas, asociadas al ingreso de ondas Kelvin cálidas hacia el mar peruano, el calentamiento costero y una elevada presencia de ejemplares juveniles, obligaran al Ministerio de la Producción (Produce), tras la recomendación del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), a disponer la paralización preventiva de la pesca de anchoveta en la zona norte-centro durante la primera temporada de 2026.
No obstante, la variabilidad climática y la amenaza del desarrollo de un nuevo evento meteorológico El Niño global mantienen la incertidumbre sobre el comportamiento del recurso. Ante este escenario, los gremios pesqueros vienen solicitando al nuevo Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori la realización de nuevos estudios científicos que permitan determinar con mayor precisión la situación biológica del stock de anchoveta en la zona norte-centro.
Cabe recordar que el mar peruano alberga dos stocks de anchoveta: una ubicada en la zona norte-centro del Perú y otra distribuida en la zona sur peruana y el norte de Chile. Si bien ambas corresponden a un mismo stock biológico, su manejo pesquero presenta diferencias debido a las regulaciones particulares de cada país.
En ese sentido, una de las principales diferencias se encuentra en la delimitación de las áreas autorizadas para la pesca industrial. Mientras que en el Perú las embarcaciones industriales están obligadas a operar a partir de la milla 5 del litoral, en Chile la actividad industrial puede desarrollarse desde la milla 1. Estas zonas presentan características oceanográficas similares, tanto en batimetría como en distribución del recurso, por lo que especialistas y representantes del sector consideran necesario revisar las diferencias normativas para una especie pelágica que pertenece al mismo stock compartido.
Asimismo, existen diferencias importantes respecto a las características de las embarcaciones pesqueras artesanales establecidas por la legislación de ambos países. En el caso peruano, una embarcación artesanal puede alcanzar una capacidad de bodega de hasta 32,6 m³, mientras que en Chile esta capacidad puede llegar hasta los 80 m³.
De igual manera, respecto a la eslora o longitud máxima permitida, en el Perú una embarcación artesanal puede tener hasta 15 metros de longitud, aunque en los últimos años se han planteado iniciativas para reducir este límite a 10 metros. En Chile, en cambio, la normativa permite embarcaciones artesanales de hasta 18 metros de eslora.
En conclusión, el sector pesquero peruano sostiene que, desde hace más de dos décadas, persisten diferencias regulatorias que generan desventajas para el aprovechamiento de la anchoveta en la zona compartida entre Perú y Chile. Por ello, plantea la necesidad de fortalecer la investigación científica, actualizar los criterios de manejo pesquero y promover una mayor equidad en la administración de un recurso estratégico para la economía del Perú.







