¿Abuso o Direccionamiento Pro Conservas Asiáticas?. QALI WARMA desconoce HACCP del SANIPES

Exige certificado internacional

Exigencia no solo resta competitividad a empresarios nacionales sino que al parecer, las nuevas especificaciones técnicas aseguran mercado y favorece a empresas y/o productos asiáticos, mientras las plantas de Consumo Humano Directo, CHD, agonizan.

El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) ha publicado, las Especificaciones Técnicas de los Alimentos que forman parte de la Prestación del Servicio Alimentario del Programa Nacional de Alimentación Escolar QALI WARMA, exigiendo a los productores de conserva de pescado nacional, certificados internacionales para participar en el programa social, descalificando y dejando de lado la constancia de verificación del plan de análisis de peligros y control de puntos críticos –HACCP-.

De esta manera el Programa Social deja fuera de competencia a más de 10 plantas pesqueras chimbotanas que están debidamente habilitadas con sus respectivas constancias en la aplicación del Plan HACCP: así como de los Programas de Higiene y Saneamiento y Buenas Prácticas de Manufactura verificados por SANIPES como máxima autoridad sanitaria pesquera adscrita al Ministerio de la Producción al igual que el Instituto Nacional de la Calidad -INACAL- pero que contradictoriamente, siendo ambas instituciones regidas por la cartera de la Producción; INACAL no reconoce ni acredita las constancias que emite SANIPES.

QALI WARMA a través de las especificaciones técnicas de los alimentos que forman parte de la prestación del servicio alimentario, tácitamente viene direccionando las compras de conservas al exigir de un día para otro el original o copia legalizada notarialmente de la Certificación del sistema de Gestión de Calidad e Inocuidad HACCP o ISO 22000 o IFS o BCR o SQF; a las empresas interesadas en participar en las convocatorias.

Empresas que anteriormente venían abasteciendo productos al programa social presentando la Constancia de Verificación HACCP, pero ahora el programa social desconoce la constancia y exige certificación internacional reconocida por el INACAL. Con esta abusiva exigencia las 10 plantas de Consumo Humano Directo, CHD que generan más de 150 mil puestos de trabajo anual, quedaran imposibilitadas de participar de los procesos de compra de conservas lanzados por QALI WARMA.

HACCP sinónimo de inocuidad

Es incongruente que el INACAL hasta el momento no haya validado u homologado una certificación con una Norma Técnica Nacional la constancia de verificación HACCP emitida por SANIPES; desconociendo y desmereciendo el trabajo de hormiga que por más de 20 años sincroniza, el empresariado con la institución rectora de la inocuidad sanitaria pesquera. Paradójicamente las certificaciones internacionales que viene exigiendo QALI WARMA solo venden un PAPEL, porque todo el trabajo de verificación, control y monitoreo, lo hace el SANIPES con un nivel de exigencia y rigurosidad que iguala, las exigencias de la normas internacionales como por el ejemplo el ISO 22000. Sin embargo ahora QALI WARMA exige un documento o certificado internacional que traba al empresario local.

¿Certificadoras reconocidas por INACAL o puro negocio?

Es inconcebible e injustificable que el propio Estado a través de sus instituciones públicas discriminen a la empresa nacional, El exigir un ISO u otra certificación internacional similar a empresarios locales; no solo les resta competitividad sino que también están discriminando la empresa peruana que el Estado por Ley debería impulsar.

Un negocio redondo para certificadoras internacionales que tendrían que acreditar el trabajo de hormiga que ya ejecutó por dos décadas el Ministerio de la Producción, lo más grave es que empresas internacionales a través de este tipo de normas captan un poder y control nocivo para el empresario peruano.

Al contrario los organismos estatales como QALI WARMA y otros, deberían exigir el cumplimiento de estándares o normas técnicas nacionales; cuyos protocolos como el HACCP verificados por SANIPES; ya gozan de una seriedad y rigurosidad que supera cánones internacionales. Burocratizarlos no solo resta competitividad sino también discrimina.

Solo en Perú sucede esto, mientras otros países imponen y casi monopolizan sus certificaciones, como por ejemplo Dolphy Safe negado a México por años, en Perú las mismas instituciones públicas burocratizan y merman nuestra competitividad, declaró un empresario afectado.

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