El Niño golpea a la pesca ecuatoriana y reduce la captura de atún
La pesca ecuatoriana atraviesa un periodo de dificultades debido a los efectos de El Niño, que han elevado la temperatura del mar hasta los 26 °C y han provocado cambios en la distribución y disponibilidad de diversas especies marinas.
El incremento de la temperatura ha desplazado al atún hacia aguas más frías y profundas, dificultando las operaciones de la flota industrial y reduciendo los niveles de captura.
Menor producción de atún
La flota pesquera industrial, conformada por más de 600 embarcaciones, reporta una disminución en las capturas de atún.
A esta situación se suma la veda pesquera vigente del 6 de agosto al 8 de octubre, que restringe las actividades extractivas y añade presión económica sobre el sector.
Según datos de la Cámara Nacional de Pesquería, durante 2025 Ecuador registró una captura aproximada de 450.000 toneladas de atún. Para 2026, las proyecciones apuntan a cerrar con alrededor de 360.000 toneladas, lo que representaría una reducción cercana a 90.000 toneladas.
Bruno Leone, presidente del gremio pesquero, explicó que la menor disponibilidad de materia prima ha obligado a las plantas procesadoras a importar pescado de otros océanos para mantener sus niveles de producción y sostener aproximadamente 6.000 puestos de trabajo.
Pescadores artesanales deben navegar más lejos
La situación también afecta a la pesca artesanal. En el puerto pesquero de Santa Rosa, en Santa Elena, los pescadores deben recorrer entre 70 y 150 millas náuticas para encontrar especies como albacora, picudo y dorado.
El aumento de las distancias implica mayores costos de combustible, alimentación y logística, además de jornadas de trabajo más prolongadas.
Mariano Suárez, comerciante del sector, señaló que una inversión cercana a USD 900 para cubrir combustible y otros gastos puede generar apenas unos USD 400 en producto, lo que representa pérdidas para quienes dependen de esta actividad.
Las jornadas de pesca, que anteriormente podían durar entre dos y tres días, ahora se extienden hasta una semana, debido a la necesidad de desplazarse hacia zonas con mayor disponibilidad de especies.
El calentamiento del mar genera preocupación
El incremento de la temperatura del océano también genera preocupación por sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos. Los cambios en las condiciones del agua pueden modificar las rutas migratorias y la distribución de las especies, afectando tanto a la pesca industrial como a la artesanal.
El escenario representa un desafío para una actividad de la que dependen miles de familias y que constituye uno de los sectores relevantes de la economía ecuatoriana.
La combinación de El Niño, el calentamiento del océano y las restricciones derivadas de la veda mantiene bajo presión a la cadena pesquera, mientras productores y pescadores buscan alternativas para sostener sus ingresos y garantizar el abastecimiento de las plantas procesadoras.







