La caza de lobos marinos no resolverá los conflictos con los pescadores artesanales
Ante las solicitudes de dirigentes de la pesca artesanal para establecer cuotas de captura de lobos marinos, investigadoras especializadas en mamíferos marinos advierten que esta medida no resolvería las interacciones con las pesquerías y podría generar nuevos problemas ecológicos y comerciales.
La evidencia científica internacional señala que reducir la población de lobos marinos no constituye una solución efectiva ni sostenible. Las interacciones suelen concentrarse en determinadas artes de pesca que ofrecen alimento predecible y pueden estar asociadas a conductas aprendidas. Experiencias de caza, control y traslado han demostrado que los conflictos pueden persistir por el retorno de los animales o el reemplazo por nuevos individuos.
Además, no existe una relación directa entre la cantidad de lobos marinos y la disponibilidad de peces para la pesca. Estos animales consumen especies comerciales y no comerciales y cumplen un importante papel como depredadores dentro del ecosistema. Su eliminación podría provocar alteraciones ecológicas con efectos incluso contraproducentes para las propias pesquerías.
Las investigadoras también cuestionan la idea de una supuesta “sobrepoblación”. El aumento de los conflictos responde a múltiples factores, entre ellos la disminución de los recursos pesqueros, los cambios ambientales y la habituación de algunos individuos debido a la alimentación intencional y al acceso a residuos.
A ello se suma que la caza incorporaría una nueva fuente de mortalidad a amenazas ya existentes, como la captura incidental, las marejadas, el fenómeno de El Niño y la influenza aviar H5N1. Autorizar capturas sin contar con evaluaciones actualizadas de abundancia y mortalidad sería contrario a un manejo precautorio.
También existe un riesgo comercial. Desde enero de 2026, Estados Unidos exige estándares comparables de protección de mamíferos marinos a las pesquerías extranjeras. Por ello, autorizar la caza del lobo marino durante operaciones comerciales podría generar restricciones para las exportaciones pesqueras chilenas.
Frente a este escenario, las investigadoras sostienen que la solución no está en eliminar animales, sino en reducir las interacciones mediante medidas de mitigación, como mejorar las artes de pesca, modificar las operaciones, controlar residuos y descartes y evitar la alimentación de fauna silvestre.
La conservación de los lobos marinos y la sostenibilidad de las pesquerías, concluyen, requieren políticas basadas en evidencia científica y un enfoque ecosistémico que permita soluciones de largo plazo.







