Unión Europea y Tailandia retoman las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio, pero pescadores españoles exigen excluir el atún

La Unión Europea y Tailandia retomarán esta semana las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con el objetivo de reducir o eliminar los aranceles en las importaciones y exportaciones. Sin embargo, los pescadores españoles y la industria conservera exigen que el atún quede excluido de las conversaciones con Bangkok.

El atún es el pescado más consumido en la UE, con un promedio de 2,96 kilos per cápita, según un estudio de 2024 del Observatorio Europeo del Mercado de la Pesca y la Acuicultura. Solo en el caso del atún blanco, España tuvo asignada una cuota de 22.361 toneladas, lo que representa el 62,4% de las capturas totales de la UE en 2024, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Tailandia, por su parte, es el mayor productor y exportador mundial de atún, con una producción anual de aproximadamente 470.000 toneladas de atún enlatado y preparado. Actualmente, exporta un promedio de 10.000 toneladas a la UE cada año, sujetas a un arancel del 24%, según recuerda Europêche, el organismo que representa a la industria pesquera europea.

Europêche ha señalado que, si el futuro acuerdo de libre comercio incluyera los productos de atún, “la derogación de estos impuestos provocaría automáticamente una afluencia masiva de importaciones, dada la considerable capacidad exportadora del sector tailandés”.

El sector atunero y la industria conservera española no están dispuestos a competir con Tailandia, y el argumento que esgrimen es el mismo que el de los agricultores y ganaderos que se oponen al acuerdo con Mercosur: las exigencias medioambientales de Bruselas lastran la competitividad de los productores europeos.

Más calidad. Más costes.

El sector considera que existe un “grave riesgo” en la “apertura arancelaria” a países como Tailandia “sin las suficientes garantías de cumplimiento de la legislación comunitaria”. Además, destacan que la flota europea de cerqueros atuneros “es reconocida como un modelo de sostenibilidad y responsabilidad”, cumpliendo cuotas estrictas y estando constantemente monitorizada con rigurosos controles y supervisión.

El presidente de Europêche Tuna Group, Xavier Leduc, explicó que “los lomos y las latas de atún procesados en Tailandia, provenientes de pesquerías asiáticas de baja calidad, representan una amenaza directa para las flotas europeas sostenibles, que enfrentan costes más elevados debido a sus estrictos controles, estándares sociales y ambientales”.

Europêche también mencionó el cierre en 2024 de dos empresas (Via Océan, antes Saupiquet, y Nicra 7), que “deben competir en aguas y mercados internacionales con flotas extracomunitarias que no respetan las mismas normas, o incluso practican la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada”.

Por este motivo, el sector insiste en que el atún debe quedar fuera del acuerdo de libre comercio con Tailandia. Esto, a su vez, limitaría la libertad de los europeos para elegir el pescado que desean consumir según sus gustos o capacidad adquisitiva. Sin embargo, la verdadera cuestión de fondo radica en la legislación europea, que hace imposible la competencia en igualdad de condiciones y obliga a los productores europeos a luchar con un “brazo atado a la espalda”.

 

 

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