Sociedad Nacional de Acuicultura advierte crisis sin precedentes en los langostinos y pone en peligro economía regional en Tumbes

La Sociedad Nacional de Acuicultura (SNA) ha lanzado una alerta sobre una crisis sin precedentes en el sector acuícola de langostinos, que afecta gravemente el dinamismo económico en la región de Tumbes. En esta región, el cultivo de langostinos blancos (Litopenaeus vannamei) representa el 90% de la producción nacional y es una de las principales actividades productivas durante todo el año. Además, esta industria genera el 98% de las exportaciones regionales y es clave para la empleabilidad formal e inclusión de género en toda su cadena de valor.

Desde 2023, muchas empresas del sector han cesado operaciones, y la situación se ha deteriorado aún más en los primeros meses de 2024. Aunque la crisis es global debido a la caída histórica de los precios internacionales, otros países productores como Centroamérica, Ecuador, India, China y Tailandia han implementado medidas de apoyo desde el sector público para proteger sus cadenas de valor de langostino. Lamentablemente, el gobierno peruano no ha proporcionado un apoyo temporal similar, dejando al sector en una situación de vulnerabilidad extrema bajo un enfoque de economía de libre mercado con distorsiones económicas significativas.

La SNA advierte que, si no se toman medidas urgentes, el sector podría llegar a desaparecer en el país. La organización ha planteado su preocupación al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y al Ministerio de la Producción (Produce), así como a través de la mesa ejecutiva acuícola desde 2023, pero sus solicitudes de apoyo no han sido atendidas. Además, el sector enfrenta dificultades para acceder a fondos del programa Impulso MyPerú, debido a su percepción de alto riesgo por parte de las entidades financieras privadas.

La SNA destaca la necesidad de fondos financieros reembolsables con recursos públicos y medidas económicas temporales que sirvan de incentivos sectoriales. La crisis ha provocado un incremento en los costos de producción y una disminución en la demanda mundial, lo que ha llevado a un nuevo punto de equilibrio en los costos de producción. Se requiere capital de trabajo para optimizar estos costos mediante la implementación de innovaciones en los protocolos de manejo del cultivo.

En términos de producción, el Perú experimentó una disminución significativa, pasando de 45.184 toneladas métricas (TM) en 2022 a 39.748 TM en 2023. Entre enero y mayo de 2024, la producción se mantuvo por debajo de las 5.146 TM, y más del 70% de la superficie disponible para cultivo no fue sembrada. Se prevé que la producción de este año no supere las 21.000 TM. Esta disminución se debe al cierre de operaciones de muchas empresas y a la reducción de áreas de cultivo y densidades de siembra por la falta de capital de trabajo.

Aunque las exportaciones de langostino blanco aumentaron en 2023 a 32.536 TM, el valor FOB cayó de US$209 millones 743.000 a US$175 millones 330.000, una disminución del 16,41%. En los primeros cinco meses de 2024, las exportaciones cayeron a 47.303 TM, un retroceso del 39,06% respecto al mismo período del año anterior, y el valor FOB se redujo de US$13 millones 951.000 a US$8 millones 887.000, una contracción del 36,30%.

La caída en la producción también ha afectado a la empleabilidad indirecta, que depende de la producción acuícola y abarca servicios alimentarios, metalmecánica, transporte, servicios de laboratorio, agencias de aduana, entre otros.

La SNA concluye que es imperativo un apoyo urgente del sector público para superar esta crisis. Confiamos en que, con el respaldo adecuado, el sector productivo privado y público podrá revitalizar el cultivo de langostino peruano y asegurar su futuro.

 

 

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