Senamhi descartó el desarrollo de El Niño global más fuerte en 140 años y advirtió que junio será clave
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), a través de su directora de Meteorología, Grinia Ávalos, descartó por el momento el desarrollo de un evento de El Niño global más intenso en 140 años, coincidiendo con los reportes publicados por Perupesquero. La funcionaria señaló que los modelos de los centros internacionales del clima presentan incertidumbre entre abril y mayo; sin embargo, indicó que sería en junio cuando se tendría mayor certeza sobre la posible evolución de este fenómeno meteorológico.
Ávalos explicó que estos pronósticos se basan en modelos climáticos, entre ellos los del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas. Sin embargo, no precisó si existe la garantía de que estos modelos puedan predecir con certeza los cambios en variables clave como los vientos, las anomalías y la salinidad en la zona del Perú. Aunque, en cuanto a la temperatura del mar, señaló que podría aumentar entre uno y dos grados, lo cual, para el análisis de Perupesquero, resulta poco trascendente por tratarse de los meses de otoño e invierno en esta región.
Otro punto que la investigadora Ávalos declaró es que los modelos climáticos pronosticarían con mayor certeza el desarrollo de El Niño fuerte en junio, sin aclarar que dichos modelos (especialmente los europeos) generalmente se ajustan para pronosticar eventos naturales más relacionados con el hemisferio norte. Por ello, cabría preguntar: ¿qué pasaría si estos modelos, al ser erráticos y diferir entre sí, determinaran que recién en diciembre se sabría si el desarrollo de El Niño global afectaría a la costa peruana?
Asimismo, la directora de Meteorología señaló que el llamado Niño global se relaciona con el calentamiento del Pacífico central, que en español corresponde al área Niño 3.4, una sección ecuatorial (entre 5°N y 5°S) del océano Pacífico ecuatorial donde se monitorean las temperaturas del mar para estudiar fenómenos como El Niño y La Niña. Este sector, en los próximos meses, ingresará al verano, periodo en el cual sus impactos suelen sentirse con mayor intensidad. Sin embargo, es importante enfocarse en el área Niño 1+2 (frente a la costa peruana), debido a que su repercusión es casi directa en nuestro país.
Finalmente, es importante señalar que el Senamhi, al basarse en modelos climáticos, no ha precisado cuál es el nivel de certeza respecto a la posible inversión de los vientos Alisios entre abril y mayo en el Pacífico occidental (cerca de Nueva Guinea y Australia). Tampoco ha explicado cómo reaccionarían los investigadores de su institución si en esta zona cesaran las lluvias y se produjeran incendios forestales. ¿Acaso este escenario no debería preocuparnos por su potencial impacto en la costa peruana?
En un plazo de dos a tres meses, podremos confirmar con mayor certeza si se desarrolla o no un evento de El Niño de gran magnitud, ya que entonces será posible evaluar si existe inversión de vientos y estimar el tiempo que demora la llegada de la piscina de agua caliente a Sudamérica, que suele ser entre seis y siete meses.







