¿Qué se pudre? Cancelan incremento de flota de embarcación que no existe y reviven el permiso de pesca
Embarcación pesquera nunca pescó y luego en el 2011 fue vendida al Ecuador
El Ministerio de la Producción, Produce, el 11 de agosto del presente año emitió la Resolución DirectoraL Nº 00610-2023-PRODUCE/DGPCHDI, donde a la embarcación ALESHKA (ex BALLENA I) con matrícula CO-13919-PM, le cancelan el incremento de flota, pero extrañamente mantiene el permiso de pesca, pese a que nunca pescó porque físicamente no existió; no obstante, termino vendida a los pesqueros ecuatorianos en el 2011.
Pues bien, la E/P BALLENA I de capacidad de bodega de 458.37 m3, logró el otorgamiento del permiso de pesca en 1999, cuando el titular era CORPORACION OCEANICA DEL PERU S.A. En aquella época, la nave contaba con sistema de congelado a bordo y estaba equipada con aparejo de pesca el palangre para la extracción del atún, así también para las especies: merlín, pez espada, perico, pez vela y tiburón.
En diciembre del 2007 a través de la Resolución Directoral N° 558-2007-PRODUCE/DGEPP, la E/P BALLENA I no solo pasa a manos de una empresa ecuatoriana PEZ DE EXPORTACIÓN S.A.C, sino que en adelante se llamaría ALESHKA. Hasta aquí, todo parece en orden; sin embargo, Produce el 30 de noviembre de 2011, otorga a la ALESHKA el incremento de flota vía sustitución de la embarcación no siniestrada y concede al titular la potestad de construir una embarcación de 400.00 m3 de capacidad para capturar atún con red de cerco. Asimismo, le reserva un saldo de 58.37 m3, derivado de la sustitución de la nave, pese que nunca ALESHKA pescó y es que, según la misma norma no existe registros de desembarque en el periodo 2014-2020
Pero este salchichón podrido no termina aquí, porque según el Memorando N° 1236-2011-PRODUCE/DGEPP, “la administrada manifiesta que el contrato verbal ¿existe contrato verbal?, celebrado con la citada empresa ha sido resuelto, ya que la E/P ALESHKA tiene actualmente bandera ecuatoriana de la Compañía ELVAYKA SA. Cabría preguntar, ¿es legal qué una embarcación, que supuestamente es peruana, que en un abrir y cerrar de ojos, cambió de bandera para solicitar a la CIAT un cupo de atún ecuatoriano, pueda pedir al gobierno del Perú, autorización de incremento de flota para después ser exportada al Ecuador?.
Asimismo, Produce tendrá que explicar, ¿por qué, le otorgo autorización de incremento de flota a una nave que no se encontraba en condiciones de realizar actividades pesqueras para la extracción del recurso atún y afines, ya que había sido transferida a un armador extranjero y sería exportada al Ecuador?
Igualmente debe esclarecer, ¿por qué mantuvo en secreto este cuestionado caso?, sobre todo, si se trata de una embarcación que no presentó declaración jurada de no incremento de capacidad de bodega, no presentó copia de certificado de matrícula con refrendo vigente, no se acreditó el esfuerzo pesquero mínimo anual, al mismo tiempo que la transferencia y exportación del casco de la nave se produjo en el año 2011, quebrando la indesligabilidad del permiso de pesca con el casco de la embarcación y dejándolo sin el sustento material para ser usado, por tanto, su caducidad del permiso de pesca debe ser en el apto.
Es evidente, que el Ministerio de la Producción evita ponerle el “cascabel al gato”, como si se protegiera intereses superiores a los que demanda el Perú. El caso de la embarcación ALESHKA, la nave que nunca pescó porque físicamente no existía; sin embargo, fue vendida, logrando incremento de flota y su permiso de pesca fue revivido, merece no solo la salida del Director General Dirección General de Pesca para Consumo Humano Directo e Indirecto, Noe Balbín Inga, sino también que se realice una investigación profunda y que los responsables de este “tinglado” fétido sean sancionados con todo el peso de la Ley.
Finalmente, esta vergonzosa situación obliga decididamente que, en breve las 8 caducidades salgan y se evite sorpresas, jugando en contra del bienestar general de la Nación. Asimismo, resulta inaceptable que derechos de explotación que pertenecen al Perú sean escondidos por años, en claro perjuicio de la seguridad alimentaria de miles de niños y ciudadanos peruanos.







