¿Pescan donde no deben o exageran las restricciones?
En su columna “¿Pescan donde no deben?” publicada en El Comercio, Fernando Cáceres Freyre, Director Ejecutivo de Sistesis Consultoría, examina la pesca industrial de anchoveta y su impacto en áreas naturales protegidas como la Reserva de Paracas, creada en 1975.
Cáceres Freyre aclara que la pesca industrial no se realiza a “100 metros de la costa”, sino a partir de los ocho kilómetros (cinco millas), una práctica establecida desde hace 56 años. Dentro de las cinco millas de la costa, solo se lleva a cabo pesca artesanal.
El columnista también aborda la controversia en torno a la directiva de Sernanp de 2021, que ha generado disputas legales. Aunque se alega que la norma contradice leyes preexistentes, el reglamento de 2001 ya prohíbe la pesca industrial en estas áreas, lo que sugiere que Sernanp no está introduciendo una nueva regulación, sino aplicando la existente.
Cáceres Freyre destaca que el punto clave es si la pesca industrial afecta la preservación de la anchoveta. Según datos de Imarpe, la biomasa promedio de anchoveta entre 2010 y 2024 es de 9,2 millones de toneladas, con una cuota de captura de 2,4 millones de toneladas para 2024. Además, Perú ocupa el puesto 13 de 180 países en sostenibilidad pesquera según el Índice de Performance Ambiental (Yale), y la FAO considera la población de anchoveta como biológicamente sostenible.
Finalmente, Cáceres Freyre concluye que, dado que la pesca industrial a ocho kilómetros de la costa no parece afectar negativamente la biomasa de anchoveta y aporta beneficios económicos al Estado, empleo y seguridad alimentaria global, no hay razones para prohibir esta actividad en estas zonas. Exagerar las restricciones limita el desarrollo del Perú.







