Pescadores tiburoneros en contraataque: Niegan aleteo y exigen rectificación del general Lozada
Los pescadores artesanales dedicados a la captura de tiburón rechazaron tajantemente ejecutar prácticas de aleteo y arrojar la pulpa al mar, tal como denunció el general Manuel Lozada. Durante una rueda de prensa realizada en Máncora, los dirigentes del sector exigieron la rectificación inmediata del jefe de la División de Investigación Criminal y advirtieron que no permanecerán de brazos cruzados ante acusaciones falsas y perjudiciales para su actividad.
Raúl Querebalu, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales, y Jorge Guerrero Chinchay, administrador del muelle artesanal de Máncora, expresaron ante un nutrido grupo de hombres de mar su profunda indignación frente a las declaraciones efectuadas por el general Lozada. Ambos exigieron que el oficial ofrezca disculpas por involucrarlos en actividades criminales, recordando que internacionalmente se reconoce que dichas prácticas son realizadas por buques chinos y coreanos fuera de las 200 millas, y no por los pescadores peruanos. Advirtieron, además, que, de no producirse la rectificación, harán valer sus derechos constitucionales.
Por su parte, Guerrero Chinchay brindó una explicación técnica sobre las artes de pesca utilizadas en la caleta de Máncora. Señaló que los pescadores artesanales emplean aparejos como la pinta, el espinel, la red cortina de orilla, la flota de bandera de altura y la flota o media agua con malla o “coco” de 7.5 a 14 pulgadas. Detalló que estas embarcaciones salen al mar entre 10 y 15 días y que, durante la extracción del tiburón, siguen un proceso riguroso: una vez retirado de la red, primero separan la cabeza debido al ácido amoníaco y luego colocan el cuerpo, junto con las aletas, en la estiba, descartando de manera categórica cualquier práctica de aleteo.
Asimismo, aseguró que toda la operación es monitoreada por los fiscalizadores de Produce, quienes verifican que el procedimiento cumpla estrictamente con la normativa vigente. Solo si todo está conforme, precisó, se entrega el Certificado de Declaración de Tránsito (CDT), documento indispensable para continuar con el proceso de desembarque, etapa en la que recién se procede al corte de la aleta. Agregó que todos los cuerpos de tiburón en la estiba deben llegar con sus aletas, producto que se destina al mercado de Chiclayo, que lo consume desde hace más de 40 años, así como a cadenas como Plaza Vea, Tottus y otros mercados.
Guerrero también recordó que las 60 embarcaciones que operan en la zona cuentan con permiso de pesca; sin embargo, denunció que “cierta ONG busca satanizar la actividad para impedir la pesca de tiburón”, tal como ocurrió, señaló, con el tiburón martillo, cuya captura artesanal era permitida de marzo a diciembre, pero cuya cuota hoy se ha reducido drásticamente a 143 toneladas, situación que calificó como injusta.
Finalmente, explicó que los pescadores artesanales deben paralizar sus labores durante la travesía de ballenas, que inicia en julio y culmina en octubre, lo cual implica varios meses sin actividad, una realidad que, afirmó, estas organizaciones no toman en cuenta. “Solo se escucha a esa ONG que parece querer cerrar no solo la pesca del tiburón, sino romper toda la cadena productiva, la comercialización, el consumo y, sobre todo, afectar el empleo del pescador artesanal peruano. Eso no lo vamos a permitir”, concluyó Guerrero Chinchay







