En cuatro días: Pesca de anchoveta supera las 120,000 toneladas descargadas en la zona norte-centro
Durante los primeros cuatro días de la Segunda Temporada de Pesca 2025 en la zona norte-centro del país, y hasta 11 de noviembre, se registró una descarga acumulada de 126, 000 toneladas de anchoveta, lo que representa el 25.14 % de la cuota provisional de 500,000 toneladas establecida por el Ministerio de la Producción (Produce) para el arranque de esta campaña.
El ritmo de desembarque revela un promedio diario que supera las 32,000 toneladas, mientras que la flota participa con aproximadamente 360 embarcaciones activas. Esta dinámica, al inicio de la temporada, evidencia una importante disponibilidad del recurso; sin embargo, también pone de relieve los desafíos naturales inherentes al mar: oleajes anómalos, cambios oceanográficos bruscos y una especie, la anchoveta (Engraulis ringens), con distribución en áreas cada vez más amplias.
Es relevante mencionar que la cuota provisional se estableció mientras se esperan los resultados del estudio científico denominado Operación EUREKA, liderado por el Instituto del Mar del Perú (Imarpe), cuyo objetivo es definir la biomasa real y las condiciones biológicas de la especie para la determinación de una cuota de captura definitiva.
Así tenemos que las principales descargas se concentraron en los puertos del norte y centro. Malabrigo registró el mayor volumen con 56,000 toneladas, seguido por Vegueta con 24,000 toneladas y Chimbote con 23,000 toneladas. En el sur chico, Tambo de Mora y Paracas–Pisco alcanzaron 12,000 y 10,000 toneladas respectivamente, mientras que el Callao registró 11,000 toneladas. Por su parte, Coishco aportó 11,000 toneladas, equivalentes al 8.90% del total de capturas de la temporada.
El inicio de la temporada plantea múltiples lecturas: por un lado, genera optimismo en torno a la fortaleza de la anchoveta y a la eficiencia de la industria pesquera; por otro lado, exige que los mecanismos de control, monitoreo y gestión de ejemplares juveniles operen con rigor para garantizar que este arranque no comprometa la sostenibilidad del recurso a mediano plazo.







