El mar cambia con El Niño: Langostas y calamares aparecen masivamente en las costas de Ecuador
El calentamiento del mar está modificando la distribución de las especies y generando impactos inéditos para miles de pescadores artesanales en la costa ecuatoriana.
El fenómeno de El Niño está provocando cambios significativos en la pesca artesanal de Ecuador. Desde febrero de 2026, los pescadores comenzaron a reportar situaciones inusuales en el mar, entre ellas el varamiento de calamares, la aparición de langostas en las playas y la expansión de la llamada jaiba mora, un crustáceo que está dañando las redes de pesca.
Gabriela Cruz, gerente de la Federación Nacional de Cooperativas Pesqueras del Ecuador (Fenacopec), señaló que estos cambios se han presentado en diferentes etapas. Primero apareció la jaiba mora, considerada una plaga por los pescadores debido a los daños que ocasiona en sus artes de pesca. Posteriormente se registró un incremento del camarón pomada y, entre febrero y julio, numerosos calamares comenzaron a vararse en las playas, donde incluso podían ser recogidos con las manos.
En mayo ocurrió otro fenómeno llamativo: el mar comenzó a arrojar langostas pequeñas en determinadas caletas pesqueras. Los pescadores devolvieron muchas de ellas al agua y, unos 15 días después, aparecieron ejemplares de mayor tamaño. Para Cruz, estos episodios reflejan la magnitud de las alteraciones que está experimentando el ecosistema marino.
El mar registra un fuerte calentamiento
El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) registró incrementos de hasta 4 °C en la temperatura del mar frente a las costas ecuatorianas. Además, el contenido de calor en los primeros 300 metros de profundidad superó los 2,9 °C, un valor señalado en el informe como superior al registrado durante el evento de 1997.
El calentamiento también está acompañado por un incremento del nivel del mar. De acuerdo con el informe 007 del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (Erfen), publicado el 29 de agosto, el nivel del mar aumentó 35 centímetros, después de que una semana antes se reportara un incremento de 40 centímetros. Los pescadores aseguran que estas condiciones se presentan desde junio y que los mayores aguajes dificultan sus actividades.
Camarón pomada aumenta, pero otras especies desaparecen
No todos los efectos sobre la pesca han sido negativos. Desde julio se observaron mayores desembarques de camarón pomada, principalmente en Posorja, en el golfo de Guayaquil.
Un informe del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (Ipiap) registró que en playas y engabao las capturas aumentaron de 141,53 toneladas en mayo a 183 toneladas en junio, debido a condiciones ambientales favorables. También se reportó un incremento de las capturas en la provincia de El Oro.
El comportamiento también cambió para otras especies. El chumumo o boquerón y el jurel, que normalmente no permanecen tan cerca de la costa, aparecieron en abundancia dentro de las ocho millas. El jurel, habitualmente capturado por la flota industrial fuera de esa zona, ahora está al alcance de los pescadores artesanales.
Sin embargo, otras pesquerías han disminuido. Los pescadores reportan escasez de corvina, merluza, macarela, pinchagua, bagre y bonito. El biólogo David Chicaiza, del Ipiap, explicó que las especies se redistribuyen de acuerdo con las condiciones ambientales, obligando a los pescadores a realizar mayores desplazamientos y consumir más combustible para encontrar los recursos.
La jaiba mora se convierte en una amenaza para los pescadores
uno de los mayores problemas para la pesca artesanal es la expansión de la jaiba mora, un crustáceo parecido al cangrejo que queda atrapado en las redes y las daña.
Según Gabriela Cruz, la especie apareció inicialmente en la caleta de Cabuya, en Manabí, considerada por los pescadores como el “punto cero”. Posteriormente se extendió hacia Esmeraldas, Santa Elena y Guayas a medida que aumentó la temperatura del mar.
El biólogo David Chicaiza señaló que las condiciones actuales del mar son favorables para su reproducción y que, a diferencia de otros eventos anteriores, la especie lleva alrededor de ocho meses en aguas ecuatorianas, entre una y dos millas de la costa. La jaiba mora ha afectado especialmente los trasmallos de fondo utilizados para la captura de camarón pomada.
Un análisis químico y microbiológico realizado por el Ipiap determinó que la jaiba mora no es apta para el consumo humano ni presenta actualmente un aprovechamiento industrial, aunque el instituto continúa estudiando la composición de su caparazón para determinar si podría tener algún uso.
Pescadores piden apoyo ante los efectos de El Niño
La crisis está golpeando a un sector que reúne a unos 100 000 pescadores en Ecuador, según Fenacopec, de los cuales alrededor de 40 000 pertenecen a esta organización.
Gabriela Cruz pidió mayor apoyo de las autoridades para los pescadores afectados por la jaiba mora y las alteraciones provocadas por el niño. Según la dirigente, los bonos y alimentos entregados por el gobierno no han llegado a todos los pescadores.
Mientras tanto, las comunidades se preparan para los próximos meses. fenacopec ha recomendado a sus integrantes ahorrar y almacenar productos básicos ante la posibilidad de que las condiciones del mar continúen afectando la actividad pesquera.
El Niño no solo está calentando el mar ecuatoriano: también está cambiando dónde, cuándo y qué especies pueden capturar los pescadores artesanales. El resultado es una pesquería marcada por la abundancia de algunas especies, la desaparición temporal de otras y nuevos problemas que golpean directamente los ingresos de las comunidades costeras.
Fotografía: El Comercio de Ecuador







