Desfalco en pesquera COPEINCA pone en picota a más de 40 pescadores

La historia nos remonta a julio de 1994, fecha en que se funda Corporación Pesquera Inca, COPEINCA S.A.C; a finales de 1996 adquiere sus tres primeras embarcaciones de 600 TM de capacidad de bodega, al año siguiente construye su primera planta de congelados en Bayóvar, con capacidad de 70 TM/ día de producto terminado; por entonces, la mayoría de pesqueras lograron hacer empresa y proyectarse tecnológicamente hacia el futuro; sin embargo, algo falló, que fue, no lo sabemos, aunque los hechos direccionan a grandes robos.

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Cuando los indicios de que algo malo sucede, las alertas solas se manifiestan, quizá por ello, la auditoría realizada en COPEINCA, entre el 23 de noviembre y 5 de diciembre del 2017, sin duda alguna desató no solo escándalo en el sector pesquero peruano, sino también puso en evidencia a pescadores y capitanes de pesca, quienes habrían aceptado irregulares depósitos de dinero en sus cuentas personales, por medio de un empleado, previo acuerdo.

La verdad se abre pasó con las cartas notariales enviadas a más de 40 pescadores en febrero y marzo del 2018 respectivamente, donde se les hace saber sobre el pago irregular que recibieron desde agosto del 2017 hasta la tercera semana de octubre del mismo año, bajo el concepto de “Bono por Travesía”, durante el periodo de veda 2017.

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Lo inusual del caso, es la inconsistencia documentada, entre lo pagado a lo sustentado en las boletas de pago, además de documentos que especifican que efectivamente se realizaron trabajos de veda, según se visualiza en el documento notarial, entregadas el 14 de febrero y 6 de marzo respectivamente, conminándolos a que ofrezcan sus descargos; sin embargo, muchos de los implicados hasta el cierre de este artículo, evitaron responder.

“Transferencias al descubierto”

Bien dicen que no hay crimen perfecto. El Área de Administración de Personal de la sede Chimbote Flota de COPEINCA, que guarda celosamente toda la documentación del personal, fue auditada inesperadamente, encontrando graves irregularidades en el depósito por pagos de bonos a cerca de 43 pescadores, que nunca laboraron durante el periodo de veda 2017. La empresa requirió a la entidad bancaria el movimiento de las cuentas asumidas, y lo que descubrió fue de Ripley; pues luego del depósito realizado, se hacía una transferencia por la mitad del monto recibido a otra cuenta personal; es decir, los pescadores involucrados, pagaron el 50% a su “benefactor”, que junto a ellos han sido denunciado ante las autoridades judiciales.

A este hecho, se suma otra situación que ha dejado a los funcionarios de COPEINCA sumidos en la impotencia, sobre todo en medio de las tratativas para la asociación en participación que mantiene con la pesquera HAYDUK; resulta que dentro de la misma auditoría, ubicaron el desvío sistemático de dinero, que por producción ingresa a la empresa, a otras cuentas, cuyo propietario y trabajador de la agraviada, se encuentra no habido, mientras que la empresa mantiene en reserva estos hechos, aunque ya se encuentran judicializados.

Aquí no cabe defensa laboral, aquí cabe aplicar la Ley ante tamaño delito, pues lo que se cometió fue un robo sistemático, en ambos casos, uno involucrando a los pescadores y otro desapareciendo con lo ilícitamente apropiado. Los gremios deberían de tomar en cuenta algunos hechos, sobre todo cuando arguyen dentro de sus convenios “paz laboral” y el robo, es atentar contra esa “paz laboral”.

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