China equilibra sus emisiones en 2025 con fuerte impulso renovable y repunte químico
A una década del histórico Acuerdo de París (12 de diciembre de 2015), que reunió a 200 países y que hoy es el instrumento para enfrentar la crisis climática e influir en la reducción del calentamiento global, damos una mirada al análisis reciente del medio Carbon Brief para conocer en qué nivel se encuentran las emisiones del gigante asiático, China.
Como punto de partida, China logró mantener sin cambios sus emisiones de dióxido de carbono (CO₂) durante el tercer trimestre de 2025 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Con este resultado, el país encadena 18 meses consecutivos de emisiones estables o ligeramente a la baja, un comportamiento que podría marcar un punto de inflexión en su trayectoria climática.
En primer lugar, el sector eléctrico, responsable de la mayor parte de las emisiones del país, desempeñó un papel decisivo. Aunque la demanda de electricidad creció 6,1% en el tercer trimestre, las emisiones del sector no aumentaron.
Esto fue posible gracias a la rápida expansión de las energías renovables. De enero a septiembre, China instaló 240 GW de energía solar y 61 GW de eólica, cifras que la colocan en camino hacia un nuevo récord histórico en 2025. Además:
- la generación solar subió 46%,
- la eólica aumentó 11%,
- y, en conjunto, ambas cubrieron casi el 90% del incremento en la demanda eléctrica.
En consecuencia, aunque la generación con combustibles fósiles creció ligeramente para cubrir el resto, los avances en eficiencia de las centrales térmicas y el mayor uso de gas en lugar de carbón evitaron un aumento de emisiones.
En segundo lugar, el transporte registró una caída del 5% en sus emisiones de CO₂. Este descenso se explica principalmente por la creciente penetración del vehículo eléctrico, que continúa reemplazando al transporte impulsado por combustibles fósiles.
Así, China consolida su posición como líder global en electrificación del transporte.
Sin embargo, no todos los sectores avanzan en la misma dirección. La industria química, que incluye la fabricación de plásticos, fertilizantes y otros productos derivados del petróleo, aumentó su consumo de petróleo en 10%, lo que impulsó un alza en sus emisiones.
De este modo, el repunte químico compensó buena parte de las reducciones logradas en otros sectores, como:
- el cemento (–7%),
- y el acero (–1%).
Estas caídas están directamente relacionadas con la prolongada contracción del mercado inmobiliario chino, que ha reducido la demanda de materiales de construcción.
De cara al cierre de 2025, el resultado anual dependerá, por un lado, de si continúan las reducciones en sectores como el transporte y el cemento y, por otro, de si la industria química sigue creciendo al ritmo actual.
Hasta ahora, los datos indican que las emisiones podrían cerrar el año con una leve caída o bien un pequeño aumento. No obstante, tras el descenso aproximado del 3% registrado en septiembre, las probabilidades de cerrar 2025 con una disminución total han aumentado.
Además, como la demanda eléctrica crece más durante los meses de verano debido al uso masivo de aire acondicionado, el menor crecimiento esperado para el invierno podría favorecer un balance final a la baja.
Pese a este progreso, China no logrará cumplir su objetivo de reducir la intensidad de carbono, las emisiones por unidad de PIB, en el periodo 2020-2025. Por lo tanto, serán necesarias reducciones más profundas durante el resto de la década para poder alcanzar la meta fijada para 2030.
Finalmente, China avanza de manera significativa en sectores clave como la electricidad y el transporte, impulsada por un despliegue acelerado de energías limpias. Sin embargo, el crecimiento de industrias pesadas como la química continúa presionando al alza las emisiones y demuestra que la transición energética del país sigue siendo desigual.
El comportamiento del último trimestre decidirá si 2025 queda registrado como el año en que China dio un paso firme hacia el pico de sus emisiones, o si la industria pesada volvió a inclinar la balanza.







