¿Adiós alerta de El Niño costero? Fenómeno es moderado y podría debilitarse

Los eminentes cambios en las condiciones del Océano Pacifico y la atmosfera han dado un vuelco de 180° a los pronósticos nacionales e internacionales del publicitado fenómeno El Niño, algunos apocalípticos y alarmistas, otros inexactos porque recogen datos imprecisos para convertirlos en los peores mensajes y reportarlos como probables, cuando en la actualidad son improbables.

En ese sentido, Perupesquero y asesores científicos sustentan, que el evento meteorológico El Niño costero que se afirmaba sería devastador en las regiones Niño 3.4 (Pacifico central) y principalmente en región Niño 1+2 (zona adyacente a la costa de Perú), en estas dos últimas semanas antes de Navidad-2023,  ha mostrado que las anomalías sufrieron un bajón en el área 1+2, fluctuando entre 1.3°C y 1.5°C, que significa magnitud moderada. Es decir, el catastrófico El Niño se convirtió en ofensivo, dejando sin piso a los alarmistas del clima.

A ello se agrega, que tomando en cuenta el índice utilizado oficialmente por el Comité Multisectorial para el Estudio del Fenómeno El Niño (ENFEN) para el monitoreo de El Niño, tenemos que este evento natural se presenta en actualidad como moderado (muy cerca a considerado como débil) porque su magnitud se ubica entre 1°C y 2°C de probabilidad de ocurrencia.

Para ratificar lo comentado líneas arriba, el 15 de diciembre el ENFEN emitió su último comunicado (N° 20) donde basado en los datos observados, así como de los pronósticos de los modelos climáticos internacionales a la fecha, informó que en la región Niño 1+2 es más probable que predominen las condiciones cálidas moderadas hasta febrero de 2024, siendo la magnitud moderada (54 %) con la probabilidad de que sea evento débil (20%).

Asimismo, respecto al Pacífico central (región Niño 3.4) el ENFEN espera que El Niño continúe hasta inicios de otoño de 2024, alcanzando su máxima intensidad entre diciembre y enero. Las magnitudes más probables para el verano son fuertes (45 %) y moderada (41 %). Es bueno recalcar, que esta zona no está conectada con la costa peruana.

Sin duda, el mensaje del ENFEN puede generar un impacto emocional más que una probabilidad científica y es que, tras analizar su análisis sobre los recursos pesqueros, en este caso, asegura que la caballa incrementará su proceso reproductivo de acuerdo a su patrón histórico, entonces cabría preguntar ¿por qué el Ministerio de la Producción cerró las operaciones de captura de este pelágico (caballa que muchas veces acompaña al jurel)?

Así también, la merluza (demersal) que según ENFEN en las próximas semanas se mantendría baja su disponibilidad para la captura industrial, semejante a lo observado durante el mes de noviembre. En este punto, es oportuno refutar, porque esta especie al estar sometida al impacto El Niño, amplia su área de distribución hacia el sur, un claro ejemplo fue lo sucedió en el evento natural de 1997, donde la flota industrial merlucera tuvo que trasladarse hasta Salaverry. En la actualidad, los especímenes más grandes de este recurso se ubican desde Paita hacia el norte.

Indudablemente, ofrecer información menos precisa causa incertidumbre en la sociedad, turistas, inversionistas, sobre todo, si se utilizan predicciones y escenarios horribles para traumatizar a la población con la esperanza de que se pueda adoptar una política contra los impactos de estos eventos naturales. Pregunta ¿cuánto viene gastando el Estado peruano en acciones de prevención, comunicación y mitigación para hacer frente al fenómeno El Niño? Esperemos que la rendición de cuentas sea transparente.

 

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