Chile evalúa modificar la veda del lobo marino ante reclamos de pescadores artesanales
La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Chile (Subpesca) evalúa alternativas para enfrentar los conflictos entre la pesca artesanal y el lobo marino común (Otaria flavescens), luego de las denuncias de pescadores sobre daños a sus capturas. Por ahora, no existe una decisión para levantar la veda, y cualquier eventual modificación deberá sustentarse en evidencia técnica y científica.
La subsecretaria de Pesca, Macarena Cepeda, señaló ante la Comisión de Pesca que el Gobierno está dispuesto a analizar distintas herramientas para abordar el problema, entre ellas una eventual cuota de extracción selectiva, siempre que existan propuestas técnicas formales de las organizaciones pesqueras.
Los pescadores artesanales de la macrozona sur y de la región de Los Lagos sostienen que la presencia de lobos marinos afecta significativamente sus operaciones y denuncian pérdidas de hasta el 90 % de sus capturas, principalmente de merluza y otras especies.
Debate entre pesca y conservación
La posibilidad de modificar la protección del lobo marino ha generado preocupación entre investigadores y organizaciones ambientalistas. Advierten que una reducción significativa de esta especie, considerada un depredador de niveles superiores en el ecosistema marino, podría alterar las relaciones entre las distintas especies y afectar el equilibrio de las redes tróficas.
Asimismo, especialistas cuestionan que exista evidencia suficiente para afirmar que la población de lobos marinos haya alcanzado niveles de sobrepoblación o superado la capacidad de carga del ecosistema.
Otro aspecto del debate son las implicancias comerciales internacionales. Una eventual flexibilización de las medidas de protección podría generar cuestionamientos en mercados de destino y afectar las exportaciones pesqueras chilenas, dependiendo de las regulaciones aplicables.
El lobo marino común cumple además funciones ecológicas en los ecosistemas costeros, al participar en la dinámica de las poblaciones de peces e invertebrados y contribuir al transporte de nutrientes en el ambiente marino.
De acuerdo con las estimaciones citadas en el debate, en las costas chilenas existirían entre 112 000 y 150 000 ejemplares de lobo marino común. La especie se distribuye ampliamente a lo largo del litoral, junto con otras especies de otáridos, como el lobo fino austral y el lobo de Juan Fernández.
El Gobierno chileno deberá evaluar ahora la evidencia científica disponible y las propuestas del sector pesquero antes de adoptar una decisión. El desafío consiste en conciliar la protección de la biodiversidad marina con la sostenibilidad económica de la pesca artesanal, en un conflicto que enfrenta intereses productivos y ambientales.
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