McPhaden (NOAA): “El Niño 2015 murió en 2016; lo ocurrido en 2017 fue un fenómeno distinto”

El científico estadounidense afirmó que existió una confusión en torno al uso del término “El Niño”, al precisar que el calentamiento costero registrado en 2017 fue un evento independiente del fenómeno de 2015-2016, aunque ambos compartieron algunos impactos sobre el Perú.

El principal científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), Michael McPhaden, sostuvo en julio de 2017 que existía una confusión respecto al uso del término El Niño, al explicar que el evento desarrollado entre 2015 y 2016 concluyó a mediados de ese último año y que el calentamiento registrado frente a las costas del Perú y Ecuador durante 2017 correspondía a un fenómeno distinto, conocido como “Niño costero”.

Al ser consultado por Perupesquero sobre el origen del fenómeno y su relación con los desastres registrados en el país, McPhaden explicó que el episodio de El Niño 2015-2016, que abarcó el Pacífico central, el Pacífico oriental y las costas de Sudamérica, dio paso posteriormente a un episodio de La Niña de intensidad débil.

Según el investigador, a comienzos de 2017 apareció un calentamiento localizado frente a las costas del Perú y Ecuador, cuyas anomalías térmicas no alcanzaron el Pacífico central, como ocurre durante un evento clásico de El Niño. Por ello, sostuvo que el denominado «Niño costero» fue un fenómeno difícil de predecir e independiente del episodio de El Niño 2015-2016.

Un fenómeno que comenzó años antes

Sin embargo, para comprender la explicación de McPhaden es necesario retroceder hasta marzo de 2014, cuando comenzaron a observarse las primeras señales del desarrollo del gran evento El Niño 2015-2016.

Las evidencias registradas en ese período mostraban la acumulación de una enorme masa de agua cálida, con anomalías de hasta 4 °C por encima de lo normal, en niveles subsuperficiales frente a Australia, dentro de la termoclina, la capa oceánica donde la temperatura disminuye rápidamente con la profundidad.

Estas condiciones eran similares a las observadas antes del histórico episodio de 1997-1998, por lo que diversos científicos internacionales advertían que el océano estaba evolucionando hacia un evento de gran intensidad.

Las advertencias

Para entonces, diversos especialistas consideraban cada vez más evidente que la masa de agua cálida que avanzaba hacia el Pacífico oriental terminaría alcanzando el norte del Perú entre finales de 2015 y el verano de 2016, provocando cambios oceanográficos y meteorológicos de gran magnitud que requerían la adopción de medidas preventivas oportunas.

¿Qué dijeron los científicos?

Tras las inundaciones registradas en la costa peruana, el meteorólogo Nicholas Bond, investigador de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), explicó que estos eventos estaban estrechamente relacionados con el calentamiento superficial del océano frente al Perú y Ecuador, así como con alteraciones en la interacción entre el océano y la atmósfera propias del sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

No obstante, precisó que las anomalías registradas en el mar eran menores que las características de un evento El Niño plenamente desarrollado. Aun así, reconoció que las condiciones oceánicas observadas frente a la costa peruana guardaban similitudes con las registradas durante el episodio 2014-2016.

¿Qué ocurrió en el verano de 2017?

Cuando numerosos especialistas peruanos consideraban que el episodio cálido había concluido a finales de 2016, una nueva masa de agua cálida avanzó hacia el litoral peruano tras el debilitamiento de los vientos ecuatoriales en el Pacífico central.

Como consecuencia, durante febrero de 2017 las precipitaciones superaron ampliamente los valores normales, provocando huaicos, desbordes de ríos e inundaciones que afectaron a 12 departamentos, 120 provincias y 818 distritos, dejando aproximadamente 118 mil damnificados y más de 730 mil personas afectadas.

A ello se sumaron cuantiosas pérdidas en el sector pesquero. Los fuertes vientos y oleajes afectaron puertos, terminales pesqueros y plantas productoras de hielo, reduciendo la producción pesquera en aproximadamente un 65 %. Asimismo, se registró un calentamiento costero acompañado de intensas lluvias durante dos o tres meses, con un acumulado de 777 mm. No obstante, estas precipitaciones fueron de menor magnitud y frecuencia que las registradas durante los eventos clásicos de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Análisis

De lo expuesto se puede advertir que el fenómeno ocurrido en 2017 fue interpretado por algunos especialistas como un remanente del evento El Niño 2015-2016. Según esta interpretación, gran parte de la energía acumulada durante el episodio cálido ya empezaba a disiparse, por lo que las lluvias en la costa tenderían a disminuir gradualmente. En contraste, las precipitaciones en la sierra continuarían debido al comportamiento de la circulación de Walker y a otros procesos atmosféricos distintos del calentamiento costero.

 

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