China gana terreno en la pesca argentina: Denuncias de pesca ilegal, “lavado biológico” y pérdida de control sobre el calamar
Un informe elaborado por el especialista en pesca y conservación marina Milko Schvartzman advierte que empresas vinculadas a la República Popular China controlan actualmente el 63,1 % de la flota argentina dedicada a la pesca de calamar (Illex argentinus), una de las especies más importantes para las exportaciones pesqueras del país. El documento sostiene que este escenario es el resultado de una combinación de flexibilización regulatoria, subsidios estatales chinos, antecedentes de pesca ilegal y posibles irregularidades laborales que habrían favorecido la creciente influencia de capitales chinos en el sector pesquero argentino.
Empresas con antecedentes de pesca ilegal obtuvieron permisos
Uno de los aspectos más controvertidos del informe es la presunta autorización otorgada por las autoridades argentinas a empresas vinculadas con embarcaciones que habían sido detectadas realizando pesca ilegal dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del país.
El caso más emblemático involucra a la estatal china China National Fisheries Corporation (CNFC). Según la investigación, en 2005 el pesquero Zhong Yuan Yu 1 fue capturado por la Prefectura Naval Argentina mientras realizaba actividades de pesca ilegal en aguas argentinas. A raíz de este antecedente, una filial de CNFC intentó obtener permisos para operar en el país en 2006, pero la solicitud fue rechazada.
Sin embargo, años después la situación cambió. De acuerdo con el informe, en 2014, tras una flexibilización de los requisitos de evaluación, los mismos proyectos terminaron siendo aprobados por las autoridades pesqueras, permitiendo el ingreso de embarcaciones vinculadas al grupo empresarial chino.
La controversia se profundizó en 2016, cuando otro buque del conglomerado, el Lu Yan Yuan Yu 010, fue detectado pescando ilegalmente dentro de la ZEE argentina durante un operativo que culminó con el hundimiento de la embarcación. Pese a este episodio, las empresas relacionadas con CNFC continuaron recibiendo autorizaciones y transferencias de permisos pesqueros.
Asimismo, el informe señala un caso similar relacionado con Shanghai Fishery Group (SFG). Según la investigación, tres embarcaciones de este grupo realizaron incursiones compatibles con pesca ilegal de calamar dentro de la ZEE argentina en 2016. No obstante, ocho años después, en 2024, dichas embarcaciones fueron incorporadas oficialmente a la flota autorizada para operar en aguas argentinas.
El 63 % de la flota de calamar está bajo control chino
En este contexto, el estudio concluye que la estructura de propiedad de la flota potera argentina experimentó una transformación significativa durante las últimas dos décadas.
Tras analizar las 84 embarcaciones con derechos de explotación del calamar argentino, la investigación determinó que el 63,1 % de la flota se encuentra bajo control de capitales chinos, mientras que apenas el 17,9 % pertenece a empresas argentinas. El porcentaje restante corresponde a inversiones españolas, surcoreanas y de otros países.
Entre las corporaciones que concentran gran parte de la actividad destacan Shanghai Fisheries Group, Zhejiang Ocean Family, Qingdao Haoyang Ocean Fishery, Dalian Huafeng Aquatic Products y China National Fisheries Corporation (CNFC).
Según Schvartzman, este proceso representa una progresiva extranjerización de una de las pesquerías más importantes del Atlántico Sur.
Subsidios chinos generan una ventaja competitiva
A esta situación se suma un factor económico que, según el informe, habría contribuido a consolidar la expansión de las empresas chinas en el sector.
La legislación de China considera como “productos nacionales” a los recursos pesqueros capturados por compañías chinas en aguas extranjeras. Como consecuencia, estos productos ingresan al mercado chino exentos de aranceles de importación y del impuesto al valor agregado (IVA), otorgando una ventaja competitiva estimada en alrededor del 21 % frente a otras empresas que exportan al mismo destino.
De acuerdo con los cálculos presentados por el autor, este beneficio podría representar más de 45 millones de dólares anuales para las empresas de capital chino que operan desde Argentina. Tal ventaja económica les permitiría absorber mayores costos operativos, ampliar sus operaciones e incluso adquirir nuevas embarcaciones y empresas locales.
Denuncian posible “lavado biológico” de capturas
Otro de los puntos más sensibles del informe está relacionado con un mecanismo que el autor denomina “lavado biológico”.
Según la investigación, las mismas corporaciones chinas que operan dentro de la ZEE argentina también realizan actividades pesqueras en aguas internacionales adyacentes, conocidas como la “Milla 201”, una zona donde no existe una organización regional que regule la explotación del recurso.
Posteriormente, las capturas obtenidas tanto dentro de la jurisdicción argentina como fuera de ella serían procesadas en las mismas plantas industriales ubicadas en China. De acuerdo con Schvartzman, esta práctica dificultaría distinguir entre recursos obtenidos bajo regulación argentina y capturas provenientes de actividades no declaradas, no reguladas o sin controles efectivos.
Como resultado, la trazabilidad de los productos podría verse comprometida, generando riesgos para la reputación internacional de la industria pesquera argentina y para el cumplimiento de los estándares exigidos por algunos mercados internacionales.
Acusaciones de fraude laboral
Además de las denuncias vinculadas a la pesca ilegal y la trazabilidad de los productos, el informe también aborda presuntas irregularidades laborales.
Entre ellas se menciona el uso de tripulaciones extranjeras en puestos que, según la normativa argentina, deberían ser ocupados por trabajadores nacionales. Asimismo, se señalan supuestos mecanismos destinados a aparentar el cumplimiento de las regulaciones laborales y antecedentes de abusos denunciados en embarcaciones vinculadas a compañías chinas que operan en diferentes regiones del mundo.
Un debate abierto sobre soberanía y control pesquero
En sus conclusiones, el informe sostiene que la combinación de subsidios estatales chinos, flexibilización regulatoria y deficiencias en los mecanismos de fiscalización ha favorecido una creciente concentración de la pesquería argentina de calamar en manos de corporaciones extranjeras.
Por ello, Schvartzman advierte que, de mantenerse esta tendencia, la participación de capitales chinos podría seguir aumentando durante los próximos años, con implicancias económicas, estratégicas y de soberanía sobre uno de los recursos pesqueros más valiosos de Argentina.
Finalmente, el autor propone fortalecer los controles sobre los beneficiarios finales de las empresas pesqueras, reforzar los sistemas de trazabilidad, revisar los mecanismos de otorgamiento de permisos y aumentar la fiscalización tanto dentro de la ZEE argentina como en las aguas internacionales adyacentes.










