¿Conchas de abanico y langostinos en su hora final?

Pedro Olechea, titular del Ministerio de Producción, inicialmente ha mostrado preocupación pública sobre el tema sanitario nacional, al extremo que recomendó, una adecuada implementación y ejecución en los programas. Y es que la paupérrima situación que atraviesa, la producción de Concha de abanico en el puerto de Sechura, no ha cambiado en nada, menos mejoró la grave situación de la actividad langostinera que dicho sea de paso, es el motor de la económica en Tumbes.

Para nadie es secreto que la administración pesquera siempre estuvo “secuestrada” por la burocracia servidora a los intereses de abogados “lobistas”, que aprovechando el desconocimiento de autoridades de pesca y acuicultura, han hecho de las instituciones adscritas al Produce un “río revuelto que les genere pingues ganancias”.

No podríamos dejar de traer a colación lo sucedido con “palabritas” recurso hidrobiológico con Hepatitis, que junto a otros bivalvos, originó el cierre a Perú, del mercado europeo, un claro ejemplo de irresponsabilidad, negligencia e incapacidad, que nos puso en una situación internacionalmente incomoda, que hasta la actualidad SANIPES no ha podido resolver, pese a haber gastado miles de dólares en la contratación de consultores internacionales, como Ana Victoria Martínez, investigadora española, que luego de un concienzudo estudio dejó “recomendaciones” que nunca fueron implementados por el responsable del sistema de monitoreo y supervisión de las áreas de extracción de este recurso, es decir, SANIPES, y lejos de cumplir su real labor, sus directivos, asesores, consultores y otros, se vieron involucrados en serios escándalos,  que “entre gallos y medianoche” tejieron tinglados para ocultar, proteger y defender actos irregulares, como los famosos análisis a este recurso realizados en los laboratorios Acuilab, como si éste fuera parte del SANIPES; hoy Acuilab ha levantado su estado financiero y se ha convertido en un “casi” exclusivo cliente.

Los desastres siempre tienen responsables, y este no solo recaía en los funcionarios del SANIPES, que en un desesperado intento de arreglar y maquillar la situación sanitaria, mostraron programas, planes y acciones de control, que al final fueron rechazados por la otra autoridad responsable, la entonces Directora Diana García Bonilla, funcionaría que ante la presión y la coordinada visita de la Comunidad Europea, EU, para ratificar el cierre o la apertura del mercado europeo para los bivalvos, volvió a contratar a la consultora Ana Victoria Martínez, constatando ésta que no se había avanzado absolutamente nada en torno a la realidad sanitaria desde su anterior visita, y muy por el contrario el problema continuó agravándose, hasta la llegada del nuevo Director Ejecutivo, Carlos Ernesto Bustamante Donayre.

Pero quien es Bustamante Donayre, que en su primer contacto con la prensa, no tuvo reparos en afirmar que la mayor cantidad de Concha de abanico, que se extrae en el puerto de Sechura es informal, declaración de alguien mal asesorado que terminó enterrando la maricultura y levantando a los maricultores sechuranos; es nada menos que un biólogo peruano, con varios estudios y maestrías, fue dos veces decano del Colegio de Biólogos, y Director General de Asuntos Ambientales en el Ministerio de Energía y Minas, de donde fue cesado luego de haber sido cuestionado por las autoridades de Tacna, al presuntamente haber reprogramado una audiencia de la empresa Southern, sin esperar la conclusión de la mesa de trabajo multisectorial; la reprogramación que notificó Bustamante fue desmentido por el Ministerio de Energía y Minas.

A todo esto, se suma la condena por difamación del que fue objeto por parte del poder judicial, al haber criticado severamente una investigación sobre alimentos transgénicos realizada por la bióloga Antonietta Gutierrez; esta condena, considerada para muchos, abusiva y arbitraria, lo catapultó en la opinión pública.

Pero volvamos a lo que nos interesa, y es que donde se pone el dedo revienta la pus, porque realmente es preocupante la situación de los langostinos, actividad que es el motor económico en Tumbes; sin embargo, la falta de atención en la problemática sanitaria, la no existencia de control y acciones frente a las eventuales trabas comerciales que no permiten su expansión en el mercado exterior, han desatado una serie de interrogantes y cuestionamientos. No puede ser posible, que hasta la actualidad SANIPES no haya hecho gestiones técnicas para solucionar este grave problema, es más, evitan decir públicamente que los langostinos no podrán pasar certificación sanitaria porque son cultivados en condiciones no bioseguras que garanticen los requerimientos de un mercado exigente como es el chino. Indignante.

Pero más indignante, es que sea el país vecino de Ecuador, nuestra competencia en los mercados internacionales, quien realice los análisis de certificación de residuos (antibióticos, contaminantes y sustancias prohibidas, hormonas femeninas) para truchas y langostinos, y no el Perú, que en más de una oportunidad se dijo que recibieron financiamiento para la instalación y equipamiento del laboratorio de análisis en Lima y en Tumbes.

La pregunta cae de madura, ¿Qué pasaría si en el informe de análisis se indica positivo para esas sustancias controladas? Qué se haría para contrarrestar el resultado de la muestra y clarificar la situación? Esto es lo que el Ministro debería tener en cuenta, porque los productores langostineros actualmente exportan sus productos a EE.UU y la EU, pero situaciones antitécnicas como ésta, ponen en riesgo a la gran industria. Preciso es recalcar, que en la actualidad, Perú no dispone de un modelo de vigilancia y control sanitario internacionalmente aceptado dentro del sector pesquero y acuícola, por esa razón es que desde que se produjo el grave problema en la Unión Europea en el 2008, motivando el congelamiento de las exportaciones de mariscos, las medidas adoptadas por SANIPES con respecto a esta restricción, han sido técnicamente erradas.

La mentira más grande. El 30 de setiembre del pasado 2016, el Premier Fernando Zavala, felicitó al SANIPES en la persona de su otrora cuestionada Directora, Diana García, por la “apertura del mercado de langostino peruano a China”, empero hasta el 22 de noviembre las muestras de langostinos enviados a China, aún eran evaluadas por el país asiático, y hasta la fecha no se conoce resultado alguno, y por ende no hay suscripción del protocolo sanitario, menos mercado abierto a los chinos. Conclusión. “Premio por la gran mentira”.

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