“Nostradamus” se quedan sin piso: No hay señales claras de El Niño 2026, ENSO se mantiene neutral

El ENFEN en su comunicado oficial N.° 4 de febrero de 2026 y su informe técnico (Año 21 – N.° 4), señala que, tras el monitoreo de variables atmosféricas, oceanográficas, hidrológicas y biológico-pesqueras, el fenómeno El Niño podría prolongarse hasta noviembre debido al incremento de las lluvias y de las temperaturas. Sin embargo, de acuerdo con Perupesquero, por el momento no se observan señales claras que indiquen el desarrollo de El Niño ni de La Niña.

Perupesquero, tras analizar las conclusiones del Boletín Oceanográfico N.° 122 del CIO Challenger de la facultad de Pesquería UNALM (marzo de 2026), señala que las anomalías de la temperatura superficial del mar en la Región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central- zona clave para identificar y medir la intensidad de los fenómenos El Niño y La Niña- muestran que el enfriamiento observado en meses anteriores comenzó a debilitarse progresivamente, manteniendo al sistema climático El Niño-Oscilación del Sur dentro de un rango neutral.

Este resultado se da en contraste con lo sucedido en la Región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú y Ecuador, donde se registró un aumento de las anomalías térmicas durante febrero, alcanzando valores positivos que superaron los +1 °C, aunque este incremento comenzó a disminuir en la última semana del mes.

Estos cambios sugieren un ligero calentamiento costero en el Pacífico oriental, lo que evidencia una diferencia entre las condiciones del Pacífico central y del oriental. De mantenerse esta tendencia, podrían desarrollarse eventos cálidos costeros de carácter regional en las próximas semanas. No obstante, de acuerdo con investigaciones de la comunidad científica internacional, este calentamiento también podría disiparse.

Situación frente a la costa peruana

Asimismo, la información emitida por el CIO Challenger nos da la conclusión de que, frente al litoral peruano, se observa una marcada diferencia según la zona. En el extremo norte se registraron señales de debilitamiento del enfriamiento del mar y una mayor influencia de masas de agua ecuatoriales más cálidas.

Mientras que, en la zona centro y sur del país continúa predominando el afloramiento costero, un proceso natural que mantiene aguas frías y ricas en nutrientes, favoreciendo la productividad marina y la presencia de especies pelágicas como la anchoveta.

Por otro lado, la corriente Cromwell mostró durante febrero una extensión hacia el este; sin embargo, su núcleo principal, que se ubica debajo de la superficie del Océano Pacífico, cerca del ecuador y aproximadamente entre los 50 y 200 metros de profundidad, aún se mantiene alejado de Perú, por lo que no genera impactos inmediatos en la franja costera norte.

Asimismo, los especialistas señalan que las anomalías positivas en la altura dinámica del mar en el Pacífico oriental y la variabilidad de los vientos alisios hacen necesario mantener un monitoreo constante para detectar posibles cambios en la estructura térmica superficial del océano.

Pesca con resultados favorables

En el ámbito pesquero, la Primera Temporada 2026 en la región sur comenzó con resultados positivos. Durante enero se alcanzó más del 36% de la cuota asignada, mientras que en febrero el avance llegó al 60%.

La captura por unidad de esfuerzo (CPUE) se ha mantenido en niveles eficientes, con predominio de individuos adultos en las capturas, lo que refleja una condición biológica saludable del stock al inicio de la temporada.

No obstante, pescadores señalan una limitación importante: gran parte de la abundancia del recurso se concentra entre la milla 2 y la milla 4, zona donde la pesca está restringida en Perú, a diferencia de lo que ocurre en Chile, donde las actividades pesqueras pueden realizarse desde la milla 1.

Monitoreo permanente

Los especialistas indican que el sistema océano–atmósfera atraviesa actualmente una etapa de transición, en la que la señal fría de gran escala se debilita mientras aparecen anomalías cálidas en el extremo oriental del Pacífico.

La evolución de estas condiciones durante marzo será clave para determinar posibles impactos oceanográficos y pesqueros en el litoral peruano, por lo que el monitoreo se mantiene en tiempo real.

Lluvias moderadas en febrero y marzo 2026 en la costa peruana

El litoral peruano registró lluvias normales o moderadas en febrero de 2026, con picos de 20 mm el 19 de febrero y 10 mm el 16, más débiles que las fuertes precipitaciones registradas en 2017, cuando se alcanzaron hasta 40 mm en los primeros días del mes. A diferencia de 2023, cuando las lluvias se concentraron después del día 20, este año las precipitaciones estarán más distribuidas, impulsadas por aguas cálidas en el Pacífico, aunque con valores cercanos al promedio.

Marzo es el mes más lluvioso, con acumulaciones que podrían alcanzar 60 mm, según los promedios históricos de años con El Niño débil.

Figura: NOAA

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