Probabilidad del 71% de que La Niña reaparezca en el último trimestre y se extienda hasta marzo de 2025

Según el último informe del Centro de Predicciones Climáticas NCEP/NWS, el fenómeno ENSO (El Niño Oscilación del Sur) se mantuvo en condiciones neutras hasta agosto, con temperaturas en el Océano Pacífico ecuatorial cerca del promedio. El índice semanal de El Niño mostró leves variaciones, oscilando entre +0.2 °C en la región El Niño 4 y -0.4 °C en Niño 1+2. A pesar de que el Pacífico tropical sigue en estado neutro, los expertos advierten sobre señales que sugieren un posible regreso de La Niña, lo que ha llevado a mantener el aviso correspondiente.

Características de La Niña

Las anomalías de temperatura negativas siguen predominando en la mayor parte del Océano Pacífico ecuatorial. Los vientos en niveles bajos de la atmósfera continúan soplando desde el este, mientras que en niveles altos también predominan vientos de la misma dirección sobre el centro-este del Pacífico. Además, se ha observado un leve aumento en la convección sobre partes de Indonesia.

El modelo IRI prevé la aparición de una La Niña débil y de corta duración, con valores en la región Niño 3.4 que se espera estén por debajo de -0.5 °C con respecto al promedio, y con una persistencia estimada hasta el trimestre enero-febrero-marzo de 2025. El Ensamble Multi-Modelo de América del Norte (NMME), que integra diversos modelos informáticos para realizar predicciones climáticas, respalda esta proyección, sugiriendo que La Niña podría surgir en los próximos meses y continuar hasta el verano del hemisferio sur.

Análisis y expectativas

La persistencia de anomalías de temperatura negativas y de vientos del este en niveles bajos refuerza la expectativa de una La Niña débil. Aunque se anticipa que las condiciones sean menos intensas y, por lo tanto, es menos probable que generen impactos severos en el verano, aún es prematuro prever los efectos concretos.

Los modelos climáticos han estado pronosticando el desarrollo de La Niña desde el verano pasado, aunque con un ligero retraso respecto a las expectativas iniciales. Este fenómeno es común, ya que las predicciones de otoño suelen ser menos precisas que las de otras épocas del año. Sin embargo, la consistencia en las proyecciones para el próximo verano del hemisferio sur ha generado confianza en el pronóstico, a pesar de la desaceleración observada.

Los gráficos presentados muestran las temperaturas observadas y pronosticadas en la región clave de monitoreo del ENSO, indicando que la mayoría de los modelos del NMME prevén que la temperatura en la región Niño 3.4 será más fría que el promedio en al menos 0.5 °C, lo que confirmaría la llegada de La Niña.

Importancia de los vientos en el fenómeno ENSO

Los vientos en el Pacífico tropical son fundamentales para entender las fases del ENSO. Cuando los vientos alisios son más fuertes, enfrían la superficie del mar y mantienen el agua cálida acumulada en el extremo occidental del Pacífico. Durante agosto, los vientos alisios fueron más intensos de lo habitual, lo que contribuyó al enfriamiento gradual de la superficie y favoreció la surgencia de aguas más frías cerca de las costas americanas.

En resumen, aunque el Pacífico ecuatorial permanece en condiciones de ENSO-neutro, se espera que el enfriamiento de las aguas en la zona centro-este continúe hasta marzo de 2025. Hay un 71% de probabilidades de que La Niña se desarrolle entre septiembre y noviembre de 2024, y se espera que esas condiciones persistan durante el verano del hemisferio sur, con La Niña débil como el escenario más probable por el momento.

Recogido: https://www.meteored.com.ar/

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