OMM: En mayo habrá mayor precisión sobre la formación de El Niño
La Organización Meteorológica Mundial informó que a partir de mayo se contará con pronósticos más precisos sobre la posible formación de un nuevo episodio del fenómeno El Niño, cuya probabilidad viene en aumento de cara a mediados de 2026.
De acuerdo con su más reciente boletín sobre el clima estacional, los modelos climáticos coinciden en señalar un cambio significativo en el Pacífico ecuatorial, donde las temperaturas de la superficie del mar están en rápido ascenso. Este comportamiento sugiere que entre mayo y julio podrían consolidarse condiciones características de El Niño.
Sin embargo, la OMM advierte que los pronósticos actuales aún presentan cierto grado de incertidumbre debido a la denominada “barrera de predictibilidad de la primavera”, un periodo -entre marzo y abril- en el que disminuye la capacidad de los modelos para anticipar con exactitud la evolución del sistema climático. Superada esta fase, la confiabilidad de las proyecciones mejora sustancialmente, lo que permitirá en mayo contar con evaluaciones más firmes.
Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática del organismo, señaló que los modelos apuntan “claramente en la misma dirección”, con un alto nivel de confianza en la posible instauración del evento, aunque su intensidad aún está por definirse.
El fenómeno forma parte del sistema El Niño-Oscilación del Sur, uno de los principales reguladores del clima global, caracterizado por el calentamiento de las aguas del Pacífico central y oriental. Suele presentarse cada dos a siete años y tiene una duración promedio de entre nueve y doce meses.
Impactos globales y señales de alerta
La OMM anticipa que, en el próximo trimestre, predominarán temperaturas superiores a lo normal en gran parte del planeta, junto con alteraciones en los patrones de lluvia. Históricamente, El Niño está asociado con precipitaciones intensas en regiones como el sur de América del Sur, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y Asia central, mientras que provoca sequías en Australia, Indonesia y zonas del sur de Asia.
Asimismo, durante el verano del hemisferio norte, el calentamiento del océano puede intensificar la actividad ciclónica en el Pacífico, al tiempo que reduce la formación de huracanes en el Atlántico.
El organismo recordó que 2024 fue el año más cálido registrado a nivel global, resultado de la combinación entre el evento El Niño 2023-2024 y el calentamiento climático impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero.
Aunque no existen evidencias concluyentes de que el cambio climático incremente la frecuencia o intensidad de estos eventos, sí puede amplificar sus efectos, generando fenómenos más extremos como olas de calor, lluvias intensas o sequías prolongadas.
Preparación y próximos reportes
Ante este escenario, la OMM subrayó la importancia de los pronósticos estacionales para la planificación en sectores clave como la agricultura, la gestión de recursos hídricos, la energía y la salud.
En ese contexto, anunció que a finales de mayo publicará una nueva edición del informe “El Niño/La Niña Hoy”, que ofrecerá proyecciones más precisas para el periodo junio-agosto, basadas en el consenso de expertos y en los aportes de centros internacionales, incluido el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad.
Las autoridades instan a los gobiernos y sectores productivos a mantenerse vigilantes y reforzar sus estrategias de prevención ante los posibles impactos de este fenómeno climático en los próximos meses.







