El Niño 2023–2024: ¿Por qué no se intensificó frente al Perú y qué se espera en 2026?
Durante 2023, diversas agencias nacionales e internacionales alertaron sobre la posible ocurrencia de un evento El Niño de gran intensidad hacia finales de ese año e inicios de 2024. No obstante, un análisis detallado de las condiciones oceánicas y atmosféricas demuestra que este escenario no llegó a materializarse con fuerza en la costa peruana.
En primer lugar, uno de los factores determinantes fue el comportamiento de los vientos alisios en el Pacífico ecuatorial oeste (165°E). A diferencia de eventos históricos como el de 1997, cuando se registraron inversiones prolongadas de estos vientos en esa zona -es decir, cambios en su dirección hacia Sudamérica-, durante el primer semestre de 2023 dichas inversiones fueron prácticamente inexistentes (Icochea, 2025).
En ese contexto, entre enero y junio, los vientos Alisios se mantuvieron predominantemente hacia el oeste, lo que impidió el desplazamiento de la denominada “piscina de agua caliente” desde el Pacífico occidental hacia las costas del Perú. En consecuencia, esta situación limitó la formación de ondas Kelvin de gran magnitud, las cuales son esenciales para transportar calor hacia el este y favorecer el desarrollo de eventos El Niño intensos.
Asimismo, entre marzo y abril de 2023 se produjo un calentamiento costero frente al litoral peruano. Sin embargo, este no estuvo vinculado al desplazamiento de aguas cálidas desde el Pacífico occidental. Más bien, se asocia al ingreso de aguas cálidas desde el norte, posiblemente relacionado con un desplazamiento anómalo de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) desde Colombia y Ecuador.
Posteriormente, a partir de agosto se observaron algunas anomalías en los vientos y, en noviembre, se registraron inversiones puntuales. No obstante, estas fueron débiles y poco persistentes; por lo tanto, resultaron insuficientes para generar un traslado significativo de aguas cálidas hacia Sudamérica.
Por otro lado, si bien en el Pacífico central -especialmente en la región Niño 3.4- se registraron anomalías de temperatura superiores a 0,5 °C, cabe señalar que estas no tuvieron un impacto relevante en la región Niño 1+2, correspondiente a la zona costera peruana.
A inicios de 2024, las condiciones oceanográficas ya habían retornado a valores cercanos a lo normal, tal como algunos análisis habían anticipado desde mediados de 2023. En este marco, la persistencia de vientos Alisios intensos hacia el oeste fue clave para evitar el desarrollo de un evento de gran magnitud frente al Perú.
En términos generales, el periodo 2018–2024 no registró eventos ENOS extraordinarios en la región. Si bien en noviembre de 2023 se observó una inversión puntual de los vientos, lo cierto es que esta no tuvo efectos significativos sobre el calentamiento del mar en la costa peruana.
En suma, este caso pone en evidencia la importancia de analizar las condiciones regionales de manera independiente, más allá de los indicadores globales, a fin de comprender con mayor precisión la dinámica climática en el país. En ese contexto, este 2026, es fundamental interpretar los pronósticos con cautela, ya que, si bien se han observado episodios puntuales de inversión de los vientos Alisios, estos aún no muestran la intensidad ni la persistencia necesarias para sostener el desarrollo de un evento El Niño.
Dato
Los episodios de El Niño influyen en las temperaturas y alteran los patrones de precipitación; además, contribuyen al aumento de la temperatura media del planeta. En consecuencia, 2024 se consolidó como el año más cálido registrado, como resultado de la combinación entre el evento El Niño 2023–2024 y el calentamiento global inducido por las emisiones de gases de efecto invernadero.







