Estudio revela por qué el hielo marino de la Antártida creció durante años y luego colapsó abruptamente

Un reciente estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, titulado Recent extremes in Antarctic sea ice extent modulated by ocean heat ventilation, aporta una de las explicaciones más sólidas hasta la fecha sobre un fenómeno que desconcertó durante años a la comunidad científica: el crecimiento del hielo marino antártico hasta 2015 y su repentina y acelerada disminución a partir de 2016.

Mientras la temperatura global continuaba en aumento debido al cambio climático, la extensión del hielo marino alrededor de la Antártida mostraba un comportamiento aparentemente contradictorio. Desde finales de la década de 1970 hasta 2015, el hielo se expandió en varias regiones, desafiando las proyecciones de muchos modelos climáticos.

Sin embargo, esa tendencia cambió de manera abrupta. Desde 2016, la Antártida ha registrado una fuerte reducción del hielo marino, incluyendo mínimos históricos observados en los últimos años.

Robots submarinos revelan lo que ocurría bajo el hielo

La clave del hallazgo proviene de la red internacional de flotadores oceanográficos Argo, dispositivos autónomos que descienden a grandes profundidades para medir temperatura, salinidad y otras variables del océano antes de transmitir la información vía satélite.

Algunos de estos instrumentos operan bajo el hielo marino estacional, una zona extremadamente difícil de estudiar. Gracias al análisis de casi 20 años de datos, científicos de la Stanford Doerr School of Sustainability identificaron que el Océano Austral estuvo acumulando calor en capas subsuperficiales durante varios años.

El estudio indica que el aumento de las precipitaciones -en forma de nieve y lluvia- redujo la salinidad de la capa superficial del océano. Al ser menos densa, esta capa actuó como una barrera que limitó la mezcla vertical del agua.

Como consecuencia, el calor quedó almacenado a mayor profundidad, sin alcanzar la base del hielo marino. Esta situación favoreció el crecimiento del hielo antártico entre 2007 y 2015, especialmente en el Mar de Weddell y frente a la Antártida Oriental.

El cambio de los vientos liberó el calor acumulado

Entre 2014 y 2016, los investigadores detectaron un aumento cercano al triple en la surgencia o afloramiento de Ekman, un proceso mediante el cual aguas más cálidas del subsuelo ascienden hacia la superficie.

Este cambio debilitó la estratificación del océano y permitió que el calor acumulado durante años emergiera y entrara en contacto con el hielo desde abajo, acelerando su derretimiento e impidiendo la formación de nuevo hielo.

El autor principal del estudio, Earle Wilson, resumió el hallazgo de manera contundente: “Lo que observamos fue esencialmente una liberación muy violenta de todo ese calor acumulado”.

Por qué importa lo que ocurre en la Antártida

Aunque el hielo marino flotante no eleva directamente el nivel del mar al derretirse, cumple funciones esenciales para el sistema climático global:

  • Refleja parte de la radiación solar hacia el espacio.
  • Reduce el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera.
  • Protege las plataformas de hielo que rodean el continente.
  • Influye en la circulación oceánica y en el intercambio de dióxido de carbono.

La pérdida de este escudo natural puede exponer más a las plataformas de hielo, facilitando el flujo del hielo continental hacia el océano y contribuyendo indirectamente al aumento del nivel del mar.

Un rompecabezas aún incompleto

El estudio también revela que no todas las regiones antárticas respondieron de la misma manera. En el sector del Pacífico, hacia el Mar de Ross, los flotadores no detectaron el mismo patrón de calentamiento subsuperficial, lo que sugiere que otros mecanismos también están influyendo en la reciente pérdida de hielo.

Una advertencia para el futuro

Los investigadores concluyen que la evolución del hielo marino antártico dependerá del delicado equilibrio entre dos fuerzas opuestas: el afloramiento impulsado por el viento y el aporte de agua dulce en la superficie.

En otras palabras, el océano Austral puede almacenar calor durante años y liberarlo repentinamente cuando cambian las condiciones atmosféricas.

El mensaje es claro: lo que sucede bajo el hielo antártico no permanece aislado. Sus efectos pueden influir en la estabilidad de las plataformas de hielo, en el nivel del mar y en la velocidad con que se manifiestan los impactos del cambio climático en todo el planeta.

 

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