El Niño podría alcanzar niveles récord y desplomarse para abrir paso a La Niña en 2027
La ciencia internacional ha avanzado a pasos agigantados, hasta el punto de que, mediante modelos climáticos, ahora es posible realizar proyecciones sobre la evolución de fenómenos naturales capaces de afectar a distintas regiones del planeta. En ese contexto, los pronósticos más recientes plantean un escenario llamativo: El Niño podría alcanzar una intensidad récord hacia finales de 2026 e inicios de 2027, pero debilitarse rápidamente a mediados de 2027 para dar paso a una posible La Niña.
El Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) proyecta que las anomalías de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 podrían alcanzar valores récord de alrededor de +3,5 °C hacia finales de 2026.
Esta posible intensidad excepcional de El Niño está relacionada con la rapidez con la que se fortalece el Índice Multivariado del ENSO (MEI), que integra diferentes variables, como la temperatura superficial del mar, la presión atmosférica, los vientos, la temperatura del aire y la nubosidad. A ello se suma la gran cantidad de calor acumulado en las capas subsuperficiales del océano superior, al este de la Línea Internacional de Cambio de Fecha, en el Pacífico ecuatorial. Esta reserva de calor representa una fuente de energía que podría contribuir a mantener o intensificar el calentamiento asociado con El Niño.
Sin embargo, el escenario que más llama la atención no estaría necesariamente en el momento de mayor intensidad de El Niño, sino en su posible y abrupto debilitamiento durante la primavera de 2027 en el hemisferio norte, que corresponde al otoño en el Perú y otros países del hemisferio sur. El modelo NCEP CFSv2, desarrollado por los Centros Nacionales de Predicción Ambiental de Estados Unidos, proyecta el comportamiento de El Niño hasta abril de 2027 y también plantea un rápido descenso de su intensidad.
Este rápido debilitamiento podría abrir paso a un cambio de fase del ENSO y favorecer la aparición de La Niña hacia mediados de 2027, con una intensidad que podría ser moderada. De confirmarse esta evolución, significaría que el planeta podría pasar en pocos meses de un El Niño potencialmente récord a un escenario de La Niña.
Los pronósticos de ENSO a dos años elaborados por Climate Impact Company, que utilizan el MEI y el índice relativo operativo de Niño 3.4, también plantean al menos un 50 % de probabilidad de que La Niña se presente durante la segunda mitad de 2027.
Históricamente, los fenómenos de El Niño y La Niña han mostrado un comportamiento alternante en el Pacífico ecuatorial. En algunos casos, los episodios fuertes de El Niño han sido seguidos por eventos de La Niña, como si el sistema climático pasara de una fase a otra. Los pronósticos dinámicos y los análisis basados en eventos análogos de las anomalías de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 sugieren que este patrón podría repetirse en 2027.
No obstante, existe una gran interrogante: ¿podrá repetirse este comportamiento histórico en un planeta cuyos océanos son cada vez más cálidos? Durante las últimas dos o tres décadas, el calentamiento oceánico ha adquirido mayor relevancia y, si esta tendencia continúa, podría modificar la forma en que se desarrollan y suceden los episodios de El Niño y La Niña.
Por ello, el posible tránsito de un El Niño de intensidad récord a una La Niña a mediados de 2027 no solo representa un cambio en las condiciones del Pacífico ecuatorial, sino también un escenario que la comunidad científica deberá seguir de cerca para determinar si los patrones históricos del ENSO mantienen su comportamiento en un océano que está experimentando un calentamiento sin precedentes.
Fuente: Climate Impact Company (CIC)







