El Niño 2026 avanza, pero no como en 1997-98: UNALM detecta un desarrollo más lento y débil

Un análisis del Círculo de Investigación Oceanográfica (CIO-Challenger) de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) compara, mes a mes, el desarrollo del actual evento El Niño con el histórico episodio de 1997-98, considerado uno de los más intensos jamás registrados. La conclusión es clara: el mar peruano se calienta con fuerza, pero el fenómeno global todavía no termina de consolidarse.

El litoral peruano atraviesa, desde hace varios meses, un progresivo calentamiento de sus aguas. Así lo confirma el Boletín Oceanográfico N.°128, que, con información actualizada al 31 de agosto de 2026, presenta una radiografía detallada de las condiciones del océano frente al Perú.

Los datos muestran una señal clara. En la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú y Ecuador, las anomalías de temperatura superficial del mar en el litoral norte y centro peruano se acercan a los 4 °C, un nivel comparable al alcanzado en 1997. Asimismo, el Índice Costero El Niño (ICEN), que mide las condiciones en esta zona, pasó de +1,34 °C en abril a +3,29 °C en julio.

Sin embargo, en el Pacífico central, específicamente en la región Niño 3.4, utilizada como uno de los principales indicadores del fenómeno El Niño a escala global, el calentamiento ha sido más moderado. El Índice Oceánico de El Niño (ONI) alcanzó +1,77 °C en julio, un valor considerablemente menor que los picos registrados durante eventos atmosféricos históricos extremos.

Esta diferencia no es un detalle menor. Según el boletín, el comportamiento actual evidencia que el calentamiento está más concentrado frente a la costa sudamericana que en el Pacífico central, lo que configura un patrón distinto al observado durante los grandes eventos de El Niño de 1982-83 y 1997-98.

La “piscina” cálida que todavía no llega

Uno de los principales hallazgos del informe está relacionado con la denominada piscina de agua cálida del Pacífico occidental, una enorme masa de agua caliente que, cuando se desplaza hacia Sudamérica impulsada por cambios en la circulación de los vientos Alisios, puede favorecer el desarrollo de un episodio de El Niño de gran magnitud.

En 1997, esa piscina de agua cálida ya había comenzado a desplazarse hacia el este desde abril o mayo. En 2026, en cambio, los vientos Alisios se invirtieron, llegando a alcanzar velocidades de hasta 10 metros por segundo a mediados de agosto. No obstante, este cambio ocurrió de forma más tardía y con menor intensidad, por lo que la masa de agua cálida aún no ha completado su desplazamiento hacia la costa sudamericana.

Como consecuencia, las inversiones de los vientos impulsaron un tren de ondas Kelvin cálidas que profundizaron la termoclina -la capa del océano en la que la temperatura cambia bruscamente con la profundidad- entre 175 y 225 metros frente al norte y centro del país durante la segunda quincena de agosto.

Se trata de un hundimiento significativo; sin embargo, todavía es menor al registrado durante los eventos de 1982-83 y 1997-98.

El mar cambia de rostro

Frente a las costas peruanas, las antes dominantes Aguas Costeras Frías, asociadas al afloramiento característico del sistema de la Corriente de Humboldt, experimentaron un marcado retroceso entre julio y agosto. Estas aguas quedaron restringidas a una franja muy angosta cerca del litoral.

En comparación, se expandieron las Aguas Subtropicales Superficiales, más cálidas y salinas, que llegaron a cubrir gran parte del litoral peruano, intensificando el calentamiento de las aguas, especialmente en la zona centro-sur.

Asimismo, a nivel subsuperficial, tanto la Corriente de Cromwell como la Contracorriente Ecuatorial Subsuperficial mostraron un debilitamiento progresivo frente a Máncora y Paita, con velocidades reducidas de entre −0,35 y −0,5 metros por segundo hacia finales de agosto.

Anchoveta bajo presión, bonito en auge

Este reacomodo de las condiciones oceanográficas ya tiene consecuencias para la pesca. Por un lado, la restricción del afloramiento costero y las elevadas anomalías térmicas están forzando a la anchoveta a desplazarse hacia aguas más profundas o a replegarse hacia determinadas zonas costeras, lo que puede reducir su disponibilidad, principalmente para la flota industrial.

Por otro lado, las condiciones más cálidas favorecen la aproximación y disponibilidad de especies asociadas a aguas cálidas, como el bonito, la pota, el jurel, la caballa, el perico y los atunes.

El boletín documenta, por ejemplo, un incremento abrupto en los desembarques artesanales de bonito hacia finales de agosto. Mientras que a mediados de mes las capturas fluctuaban entre 43 y 52 toneladas diarias, el desembarque alcanzó 704 toneladas el 28 de agosto, con más del 91 % concentrado en Arequipa, Callao, Moquegua e Ica.

¿Cuándo llegaría el pico del fenómeno?

Para CIO-Challenger, la comparación con el evento de 1997-98 permite establecer una conclusión provisional: El Niño 2026 avanza con retraso y, hasta el momento, muestra una menor intensidad que el histórico evento de 1997-98.

Si la piscina de agua cálida continúa avanzando al ritmo actual, su desplazamiento hacia la costa sudamericana podría consolidarse entre enero y febrero de 2027. En consecuencia, la fase de mayor intensidad del fenómeno podría ocurrir entre enero y marzo de 2027.

Finalmente, el informe advierte que este calentamiento registrado durante el invierno difícilmente generará lluvias intensas en la costa peruana antes de diciembre. La excepción sería la región de Tumbes, donde sí podrían presentarse precipitaciones intensas durante ese periodo.

Fuente: Boletín Oceanográfico N° 128, CIO-Challenger (UNALM), con datos de NOAA, IMARPE, IGP, ENFEN, COPERNICUS y PRODUCE.

 

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