El Niño podría perder fuerza si se mantiene el cambio de los vientos Alisios, sostiene exdirector de Imarpe

El Niño podría perder intensidad si se mantiene el retorno de los vientos Alisios hacia el oeste, en dirección a Australia. Esa es la posibilidad que plantea el investigador Luis Icochea, profesor principal de la Facultad de Pesquería de la Universidad Nacional Agraria La Molina y exdirector de Imarpe, quien considera necesario seguir en tiempo real la evolución del océano antes de anticipar un escenario de lluvias extraordinarias en el Perú.

Según la explicación proporcionada por el especialista, durante los últimos días se habría registrado un cambio en los vientos Alisios que previamente favorecían el desplazamiento de aguas cálidas hacia Sudamérica. De persistir esa modificación, podría cambiar la evolución del calentamiento frente al territorio peruano.

Su planteamiento no supone que el riesgo haya desaparecido. Icochea sostiene que todavía debe observarse cómo se comporta la extensa masa de agua cálida del Pacífico y qué condiciones encuentra para aproximarse a la costa.

El desplazamiento de las aguas será decisivo

En el análisis del investigador, la intensidad de las lluvias dependerá, en buena medida, de la llegada y permanencia de aguas cálidas ecuatoriales frente al litoral peruano.

Icochea señala que no basta con identificar temperaturas elevadas en el océano: también es necesario conocer el origen de las aguas, su distribución y su interacción con las masas presentes en la costa.

Según su interpretación, frente al Perú predominan aguas procedentes de altamar, más salinas y de menor temperatura que las ecuatoriales. Estas condiciones estarían limitando, por el momento, un ingreso más amplio de aguas cálidas provenientes del norte.

El especialista describe incursiones parciales de aguas ecuatoriales, a manera de pequeñas “lenguas”, que vincula con las lluvias registradas en el extremo norte. Sin embargo, distingue esos ingresos de un desplazamiento más extenso y persistente que pudiera favorecer precipitaciones de mayor intensidad.

El cambio de los vientos requiere seguimiento

Uno de los puntos centrales de su evaluación es el comportamiento reciente de los vientos Alisios. De acuerdo con la información proporcionada por Icochea, estos vientos habrían vuelto a dirigirse hacia Australia después de un periodo en el que favorecieron el desplazamiento del agua cálida hacia Sudamérica.

Para el investigador, ese cambio abre la posibilidad de que el calentamiento pierda fuerza. No obstante, advierte que la magnitud y extensión del agua cálida acumulada obligan a mantener el seguimiento: todavía no puede darse por hecho que dejará de influir sobre el Perú.

Su lectura plantea, por tanto, un escenario condicionado. Si el cambio de los vientos se sostiene y las aguas cálidas no avanzan de manera importante hacia la costa peruana, los impactos podrían ser menores de los que se temen. Si las condiciones vuelven a favorecer su aproximación, el panorama tendría que revisarse.

Lluvias posibles, pero sin anticipar una repetición de los grandes desastres

Icochea considera prematuro asegurar que el país afrontará lluvias comparables con las de 1983 o 1998. En su análisis, pueden producirse precipitaciones sin que necesariamente alcancen la intensidad de aquellos episodios.

También plantea la posibilidad de que el calentamiento se debilite gradualmente y parte de sus efectos se prolongue hacia 2027 de forma más atenuada. Se trata de una proyección del investigador, sujeta a la evolución de los vientos y del océano, no de una certeza sobre lo que ocurrirá durante el verano.

Por esa razón, cuestiona las interpretaciones catastróficas que presentan los escenarios más severos como resultados inevitables y propone prestar atención a las observaciones que permitan confirmar o modificar los pronósticos.

Una interpretación que debe contrastarse con el escenario oficial

La posibilidad planteada por Icochea difiere del escenario recogido en el comunicado del ENFEN del 16 de octubre de 2026. En esa evaluación, la comisión informó una tendencia ascendente de las anomalías de temperatura superficial del Pacífico y mantuvo una perspectiva de calentamiento costero y lluvias por encima de lo normal en sectores del Perú.

El comportamiento de los alisios es relevante para ese seguimiento: su debilitamiento favorece el desplazamiento de aguas cálidas hacia el este del Pacífico. Sin embargo, la evolución de El Niño depende de la interacción entre el océano y la atmósfera, por lo que una variación breve de los vientos no demuestra por sí sola el debilitamiento del fenómeno.

El análisis de Icochea introduce así una posibilidad que deberá contrastarse con las próximas observaciones: que el cambio de los vientos se consolide y reduzca la intensidad del calentamiento. Mientras eso no se confirme, su planteamiento no equivale a anunciar la normalización del mar peruano ni a descartar lluvias intensas.

 

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