Niño 1+2 se enfría hasta 3 °C desde marzo, mientras El Niño se fortalece en el Pacífico
La temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2 pasó de un máximo de 28,0 °C en marzo a 25,0 °C en agosto. Sin embargo, el descenso de la temperatura absoluta no significa que El Niño haya desaparecido: la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) reporta que las anomalías térmicas continúan siendo muy positivas en el Pacífico ecuatorial.
La temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, frente a las costas de Perú y Ecuador, muestra una marcada reducción durante los últimos meses, en contraste con el fortalecimiento que registra actualmente el fenómeno de El Niño en el Pacífico ecuatorial.
De acuerdo con la serie semanal de temperaturas analizada, la región Niño 1+2 alcanzó su máximo de 28,0 °C el 11 de marzo de 2026. Desde entonces comenzó una tendencia descendente que llevó la temperatura hasta 25,0 °C el 12 de agosto, lo que representa una reducción de aproximadamente 3,0 °C respecto del máximo registrado en marzo.
El descenso no fue repentino, sino progresivo. Después de alcanzar los 28,0 °C en marzo, la temperatura máxima mensual disminuyó a 27,5 °C en abril, 26,5 °C en mayo, 26,2 °C en junio, 25,7 °C en julio y 25,3 °C en agosto, considerando en este último caso los datos disponibles hasta el 12 de agosto.
Sin embargo, esta reducción de la temperatura absoluta en Niño 1+2 debe interpretarse con cautela. Una menor temperatura superficial no significa necesariamente una disminución de la intensidad de El Niño. Para determinar la evolución del fenómeno es necesario analizar las anomalías respecto de la climatología, además de otras variables oceánicas y atmosféricas.
Los datos oficiales de la NOAA muestran precisamente esta aparente contradicción. La anomalía de temperatura superficial del mar en Niño 1+2 pasó de −0,3 °C en enero a +0,9 °C en febrero, +1,3 °C en marzo, +1,5 °C en abril, +1,8 °C en mayo y +2,8 °C en junio.
Para julio, NOAA reportó una anomalía de +2,9 °C en Niño 1+2, mientras que el índice Niño 3.4 alcanzó +1,4 °C. La agencia estadounidense señaló además que las anomalías de la temperatura superficial superaron los +2,0 °C en amplias zonas del Pacífico ecuatorial oriental, en un contexto compatible con el fortalecimiento de El Niño.
¿Cómo puede bajar la temperatura y, al mismo tiempo, fortalecerse El Niño?
La explicación está en que la temperatura absoluta y la anomalía térmica no son lo mismo.
Que el mar pase de 28 °C a 25 °C indica que la superficie se ha enfriado. Pero si, al mismo tiempo, la temperatura climatológicamente esperada para esa época del año es considerablemente menor, el océano puede continuar presentando una anomalía positiva importante.
Por ello, el comportamiento observado en Niño 1+2 no debe interpretarse de manera aislada. Esta región representa el sector más oriental del Pacífico ecuatorial y es particularmente importante para analizar las condiciones frente a las costas de Perú y Ecuador, pero el diagnóstico internacional de El Niño se apoya principalmente en el comportamiento de Niño 3.4 y en el acoplamiento entre el océano y la atmósfera. La NOAA define Niño 1+2 como la región comprendida entre 0–10°S y 90–80°O, mientras que Niño 3.4 se encuentra entre 5°N–5°S y 170–120°O.
Además, NOAA reportó durante julio un incremento del contenido de calor subsuperficial del Pacífico ecuatorial, asociado a una termoclina más profunda de lo normal. Las anomalías de temperatura subsuperficial llegaron hasta +10 °C en profundidad, un elemento que ayuda a explicar por qué el enfriamiento superficial localizado en Niño 1+2 no puede interpretarse como el final del episodio de El Niño.
El Niño continúa fortaleciéndose
La última evaluación de NOAA es contundente: El Niño está fortaleciéndose y existe una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027. La agencia también proyecta que el fenómeno persista hasta la primavera boreal de 2027.
Por tanto, la evolución de Niño 1+2 presenta un escenario particularmente interesante: mientras la temperatura superficial absoluta frente a Perú y Ecuador se reduce desde el máximo alcanzado en marzo, las anomalías térmicas del Pacífico ecuatorial permanecen fuertemente positivas y el sistema océano-atmósfera continúa evolucionando hacia un El Niño de mayor intensidad.
La reducción de 3,0 °C registrada entre el máximo de marzo y el 12 de agosto, por tanto, no debe confundirse con una desaparición de El Niño. Más bien, evidencia que la distribución espacial y temporal del calentamiento oceánico está cambiando, razón por la cual resulta indispensable observar conjuntamente las temperaturas superficiales, sus anomalías, Niño 3.4, el contenido de calor subsuperficial, los vientos y la circulación atmosférica.







